Resumen
Se identifican y evalúan los
principales rasgos tecnológicos de los amerindios durante el periodo tardío. Se
encuentra que el manejo de la piedra y la forma esférica fueron ampliamente utilizados,
inclusive en obras de mayor dificultad tecnológica.
Ubicada la cantera madre al lado
del Cacicazgo Mayor de los Turucacas en la Fila Grisera, se analizan los motivos
y razones sociales para utilizar las esferas como mojones para señalar las
fuentes de agua, límites y ubicación de recursos naturales valiosos para
aquella cultura.
Se postula una relación de
admiración e identidad cacique-autoridad vs esfera-sol-luna, que se apoya en la
superioridad del campo gravitacional derivado de los astros para conducir las
aguas (a su vez fuente de proteína para el pueblo), de su calor para evaporar
el exceso de agua en campos de cultivo y territorios de aquel reino (caracterizado
por altas precipitaciones e inundaciones periódicas) y de las fases de la Luna
para regular mareas (y con ello aguas costeras y pesca), inundaciones y
fertilidad.
Abstract
I identify and evaluated the indigenous technological features during
the late period. I found the stone and spherical form was widely used, also in more
technological difficulty task.
After to find mother quarry at side of principal Turucaca town over Fila
Grisera, I analyzed motives and social reasons to utilize the spheres like landmarks
to sign springs, borders and high value natural resources places for that
culture.
I proposed a relationship based on admiration and identity
cacique-authority vs. sphere-sun-moon, which are based on the gravitational
field superiority over the waters movement (waters protein source for the
people), from the heat to evaporate water excess on soils in that kingdom
territories (with high precipitations and periodical inundations) and the moon
phases to regulate tides (coastal waters and fishery), inundations and
fertility.
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Las múltiples e interesantes
investigaciones y trabajos hechos sobre las esferas de piedra, no ha
establecido con certeza su origen y propósito[2].
Sus creadores ignoraban que su cultura iba a desaparecer como resultado de la intromisión
del europeo. Gobernaban y propiciaban un desarrollo de acuerdo a sus intereses
y no para ser exhibidos en un museo. Por ello hay que analizar la naturaleza, la
distribución geográfica y la dimensión de las piedras en su contexto ambiental,
social y tecnológico, para comprender su significado. Este manuscrito es un
aporte con esa orientación.
Introducción
Fig.
1 Esfera de piedra de un metro de diámetro hallada en el Valle del Diquís. Son
notorias las irregularidades (marcadas con flechas algunas de ellas), las
cuales pudieron haber sido causadas por procesos de exfoliación debido
posiblemente al calor por quemas in situ[3].
Colección del Museo Nacional de CR.
Históricamente de las piedras ha llamado la atención:
© Su distribución aleatoria pues se han
encontrado en 250 sitios diferentes, distribuidos en los valles de El General,
Coto Brus, Coto Colorado, Diquís, isla del Caño, Golfito, Sierpe; entre otros
lugares del suroeste de Costa Rica. Algunas se hallaron dispuestas en curiosas
disposiciones geométricas, lo que ha propiciado explicaciones sobre su origen
utilizando relaciones astronómicas y de origen alienígena (Hoopes, 2001).
© Su diámetro varía entre 20 y 250cm
(escala geométrica del mismo orden de magnitud que el hombre) y su peso máximo
alcanza los 15.000kg (Hoopes, 2001).
© Su construcción se ha ubicado entre
los años 600-1500 D.C. (Lothrop, 1963).
© Las más grandes descansaban sobre
montículos de piedra (Lothrop, 1963).
© Cuanto mayor diámetro más
acercamiento a la curva matemática perfecta (Lothrop, 1963).
© Su simetría esférica es alta para una
obra tecnológica de aquella época: desviaciones geométricas del orden del 6% en
diámetros cercanos al metro (Hoopes, 2001).
© Esta información proveniente de unos
20 autores, de alguna forma no ha hecho hincapié en contribuir a establecer la capacidad
intelectual y tecnológica de sus arquitectos.
Antecedentes
Se ha demostrado con base en estudios comparativos de
cerámica, oro y jadeita; que las culturas del Valle de Diquís se mezclaron con
las culturas indígenas del Noroeste de Panamá, más avanzadas que las originales
del Valle (Drolet, 1988.b), las cuales a su vez fueron influenciadas por las
culturas del norte de Colombia de origen inca (Quesada, 1980; Fernández y
Quintanilla, 2000). También recibieron la influencia directa de las culturas
olmeca, maya y azteca a lo largo de su historia (Quesada, 1980; Snarskis, 1983;
Langue, 1988). Esta influencia de culturas supuestamente mas desarrolladas
tecnológicamente, catalizó el establecimiento de clases sociales dominantes que
alcanzaron un buen nivel tecnológico (Drolet, 1988).
Rasgos tecnológicos de aquella cultura
Los finos trabajos en oro de la región, demuestran refinado conocimiento del
trabajo en metal y del uso de herramientas de alta dureza, las cuales
permitieron elaborar objetos más complicados en la forma que la esfera. La
Fig.2 evidencia que estas curvas matemáticas fueron conocidas y trabajadas
tecnológicamente: tres círculos concéntricos que rodean una superficie
parabólica central.
Fig. 2 Objeto de oro correspondiente al período 500-1550 D.C.. Observe que se trata de un arreglo de tres círculos concéntricos y una superficie central parabólica que sale de la figura. El diámetro exterior del círculo exterior excede los 10cm. Colección BCCR.
Edificios de madera.
Al conquistador Vásquez de Coronado (Fernández Guardia, 1908) le asombra la
infraestructura que encuentra en el Valle del Diquís, organización social y cantidad
de habitantes. De sus anotaciones se deduce que se trataba de una villa
fortificada, cuyos edificios estaban dispuestos simétricamente en arreglos
triangulares, con manejo de fosos, trampas, casas con troneras,
estratégicamente colocada en medio de canales, lo cual les permitía resistir el
ataque de otras tribus de similar poderío. Cientos de palenques de este tamaño,
constituían un núcleo que debía tener al menos un eje mayor de 3km de largo y un
área del orden de 700ha. Dimensiones similares encuentra Quesada (1980) en el
sitio Cutris: una ciudad de 850 ha con calzadas de hasta 20m de ancho
debidamente señalizadas -visibles en fotografía aérea-, así como 8 palenques
multifamiliares de más de 30m de diámetro para albergar unas 200 personas cada
uno.
Tales estructuras, si bien de madera, por su amplitud y
complejidad requerían de arquitectos para su diseño y construcción, así como de
obreros especializados en hacer los cortes y las uniones entre los duros troncos
(entre ellos: almendro, guayacán, nazareno), los cuales alcanzaban las dos
brazas -3.5m de diámetro-, por lo
que pesaban hasta 20 toneladas cada uno. Estas columnas y las dimensiones
referidas, permiten estimar edificios con superficies del orden de 1250m2
de sección transversal y 25m de alto, los cuales serían derribados por el
empuje de los vientos alisios que soplan al inicio de la época seca, a menos
que tuviesen columnas del orden referido.
Tal obra requirió de herramientas en piedra de alta dureza
como las que se han hallado (Fig.3), o bien de aleaciones metálicas tales como
las encontradas en el Valle del Diquís (Lothrop, 1963); tecnología útil para
tratar la piedra en las canteras.
Acueductos. Los encontramos en el Sitio Guayabo como una respuesta al
deseo del gobernante por tener acceso al agua con las mayores facilidades. Un
capricho que indica el valor y nivel de autoridad en esta sociedad, pues tan
solo a 50 metros discurre el riachuelo próximo. En términos de avance
tecnológico el manejo de la piedra es de alto nivel y demuestra que existían
técnicos que conocían de la exfoliación de las rocas y que tenían las
herramientas para lograr simetrías importantes. La tecnología demostrada supera
la requerida para la construcción de las esferas.
La Fig. 5 es el asiento cacical de mayor altura encontrado en
la exposición del Museo Nacional. En esta fotografía se aprecia la forma
superior e inferior constituidas por secciones parabólicas centradas en su eje,
cuyas curvas son de 87cm de longitud y 13cm de concavidad. Esta forma es una
evidencia más del manejo de las superficies parabólicas por parte de los
amerindios como diseño de uso frecuente en su cultura.
Fig. 6. Petroglifo colocado a la entrada de la villa del Señor de las Aguas sobre la Fila Grisera
en el Valle del Diquís (Quirós, 2004,c). El símbolo utilizado es un trono
cacical parabólico de 3 patas.
Calzadas. El diseño, las dimensiones y la tecnología de construcción, evidencian
que nuestros aborígenes disfrutaban de un notable desarrollo tecnológico
(Quirós, 2004):
Soportaban las esferas más pesadas encontradas (30 ton/m2).
Su diseño demuestra conocimientos importantes en Física e
Ingeniería.
Cubrían un total de 1745km de largo.
Constituyeron un medio tecnológico para poder llevar a
grandes distancias piedras para acueductos, bases de edificios, estatuas; así
como troncos maderables de 10 a 25 metros de largo, que usaban en la
construcción de sus edificios. El rodamiento
de esferas tenía un beneficio tecnológico: compactaban las calzadas aumentando
su durabilidad, lo cual habían aprendido con el arrastre y giro de troncos
pseudo-cilíndricos.
Canteras. Se ha determinado que Fila Grisera fue el centro de poder del
grupo social Turucaca-Couto que pobló los valles y regiones donde se han
hallado las esferas de piedra (Quirós, 2004,c). Sol-Castillo (2001: 118-119)
identifica al menos tres sitios en un radio de 2500m donde otros autores y él
mismo halló canteras de diorita y esferas en proceso de construcción: sitio
Cansot a 400m (Hernández, 2001[4];
Quintanilla, 1992), sitio El Silencio a 2500m y el sitio Batumbal (Quintanilla,
1992; Badilla, 2000[5]). Por
lo tanto el Cacique Mayor de aquella cultura tenía a su disposición el material
requerido para construir las esferas y lo utilizó para ello.
Síntesis tecnológica
De los
razonamientos y argumentos expresados supra, se infiere que:
El motivo
Razones para esta manifestación cultural
Persiste un hecho sin explicación aparente: ¿Por qué solo en
el Valle del Diquís y alrededores se dio la cultura de esferas?. ¿No era el
conocimiento de la piedra y la geometría patrimonio de una cultura más amplia
geográficamente?.
© Una respuesta se encuentra en la
Naturaleza que les rodeaba, especialmente el río y las inundaciones, su fuente
primordial de vida, pero a la vez la base de su cultura agrícola y de su orden
social. Por ello las esferas pudieron tener origen en la necesidad social y
económica de marcar las propiedades, una marca que permaneciera in situ
asegurando el poder y el orden social, por encima de las inundaciones. Así cada
familia poderosa y cada cacique podían recuperar sus terrenos devastados, al
igual que lo hicieron los antiguos habitantes del Bajo Egipto. Por ello también
el uso de montículos reforzados con paredes de piedra (Lothrop, 1963), los
cuales daban la seguridad deseada y hacían resistir ante el empuje de las aguas
las esferas. Montículos que representaron un lugar seguro para los pobladores y
que terminaron siendo el asiento de las culturas sucesivas, tal como se deduce
del trabajo de Lothrop al enumerar las capas de tiestos provenientes de varias
épocas que se encuentran acumulados al lado de los montículos. Capas que
alcanzan entre 110 y 190cm de espesor y que indican las sucesivas ocupaciones y
evolución del hombre americano (Quintanilla y Badilla, 2001).
Al carecer aquella cultura del compás magnético, fijaban la línea imaginaria este-oeste como referencia geográfica. Tal estimación tiene una desviación anual importante, lo cual puede resultar en la ubicación desalineada de los glifos respecto de las esferas.
Un análisis lógico-matemático del significado de estas
figuras[8]
permite concluir que ambos arreglos se refieren a un mismo concepto expresado
mediante dos escalas diferentes, a través de formas geométricas congruentes.
Por ejemplo la distancia entre esferas y glifos representa la misma distancia
en ambas. Por lo tanto estos arreglos presentan la distribución geográfica de
las principales fuentes de agua en la región, las cuales eran esenciales para
asegurar la vida durante las sequías, la producción agrícola, la pesca y la
demarcación de territorios por el discurrir de los ríos y las mareas en la
costa.
El arreglo situado en el Valle del Diquís estaba sujeto a las
inundaciones del río, el otro sobre una colina (Fila Grisera) a 300msnm domina
el valle; y desde allí resulta sencillo restablecer dominios y ordenar a
súbditos. Por esta fuerte asociación que se ha encontrado, las esferas de
piedra fueron el sello que el cacique mayor utilizó posiblemente al principio
para marcar territorios sujetos a las inundaciones, pero luego para indicar de
manera general que aquella región estaba bajo su dominio.
© Como parte de esta lógica el diámetro
de las esferas se debe referir a la importancia de las fuentes de agua, o su
potencial hidrológico o la importancia social o la riqueza de sus pobladores o
de su cacique local.
Conclusiones
ANEXO 1
Tronos Cacicales
Fig.8
Estatua-hombre que representa un personaje cuyas dimensiones naturales permiten
establecer rasgos morfológicos de los amerindios. Sobre la pierna izquierda descansa una regla
de 1 metro de longitud. Se indican dos dimensiones críticas. Fuente: Museo
Nacional de Costa Rica, exposición permanente.
Esta figura tiene forma y proporciones humanas: 162cm de
alto, 50cm de espalda y 39cm de planta del pie a rodilla; dimensiones regulares
para una persona que lleva a cabo una vida con actividad física intensa.
Comparando esta última distancia con la altura media de las supuestas mesas
de piedra y algunos metates labrados que se exponen en el Museo
Nacional (Figs. 4, 5), resulta que estas piezas tienen esa misma altura media,
lo cual indica que su uso más se asemeja a una silla que a un instrumento de
cocina. Por otro lado las elaboradas figuras que adornan la parte inferior y
los bordes del asiento (Fig. 9), evocan conceptos sofisticados que no
corresponden a una simple mesa y menos un metate, como bien argumenta Ferrero (2001).
Fig.9
Grabado inferior de un trono. Note la fina elaboración geométrica de los
poderes que emanan del personaje aludido (posible chamán) con proyecciones espaciales.
Fuente: colección del Museo Nacional de Costa Rica.
El trono recuerda el poder y la sabiduría del cacique o
chamán. Por ello también expresa su conocimiento y virtudes como se demuestra
por el grabado. Dentro de esta lógica la superficie parabólica superior puede
bien representar la bóveda celeste, sobre la cual se sentaba la autoridad de la villa.
Las sillas labradas de menor altura, deben corresponder a sus
mujeres o niños herederos, pues de nuevo sus alturas guardan relación con la
escala humana referida y proporción con los tronos mayores.
ANEXO 2
La construcción de las esferas [9]
Como parte de esta publicación, conviene sugerir un método simple
a través del cual se pudo elaborar una esfera de piedra, con base en la
tecnología de la época descrita en párrafos anteriores.
1.
Drolet, R.P. 1988. A brief review
of the archaeology of the Diquis Delta in relation to its interconnections with
the surrounding areas: Development of Terraba Basin sites, Pacific Southern
Costa Rica. En la página Web http://www.cml.upenn.edu/costarica/eng/resources_database_archeology.htm
2. Drolet, R.P. 1988,b. The Emergence and Intensification of
Complex Societies in Pacific Southern Costa Rica. Costa Rican Art and Archaeology:
163-188, Boulder, Co.
3.
Fernández de Oviedo, Gonzalo.
1970. Historia general y Natural de las Indias. 5 tomos. Editorial Atlas.
Madrid.
4.
Fernández Guardia, Ricardo. 1908.
Cartas de Juan Vásquez de Coronado, Conquistador de Costa Rica. Imprenta de la
viuda de Luis Tasso. Barcelona.
5. Fernandez, P. and I. Quintanilla
2000 Metallurgy, Balls, and Stone Statuary in the Diquis Delta, Costa Rica:
Local Production of Power Symbols. Unpublished PhD. Dissertation.
6.
Ferrero-Acosta, Luis. 2001. Entre
el pasado y el futuro. Editorial Costa Rica. 248p.
7. Hoopes J.W., 2001. The Stone
Spheres of Costa Rica. En
página Web http://www.ku.edu/~hoopes /balls/
8. Ibarra, E. 2003. Las
Sociedades Cacicales De Costa Rica. Editorial de la Universidad de Costa
Rica, San José, Costa Rica. 248p.
9. Lange, F.W. 1988 Abstraction and Jade Exchange in
Precolumbian Southern Mesoamerica and Lower Central America. Costa Rican Art
and Archaeology: 65-88, Boulder, CO.
10. Long, R.R. 1961. Mechanics of
solids and fluids. Prentice-Hall, Inc. New Jersey.
11. Lothrop, Samuel K. 1963 Archaeology of the Diquis Delta, Costa Rica.
Papers of the Peabody Museum of Archaeology and Ethnology, Vol. 51. Harvard
University, Cambridge.
12.
Quesada López-Calleja, Ricardo.
1980. Costa Rica la Frontera Sur de Mesoamérica. ICT. 288p.
13.
Quintanilla, I. 1992. Prospección
arqueológica del delta del Sierpe-Térraba, sureste de Costa rica. Proyecto
hombre y ambiente en el delta de Sierpe-Térraba. Informe 1. manuscrito, Depto.
Antropología, MNCR. San José.
14.
Quintanilla, I. y A. Badilla.
2001. El impacto de los fenómenos naturales sobre los yacimientos arqueológicos
de la llanura aluvial del delta del Diquís, Costa Rica. Revista Vínculos: Vol.
26. Museo Nacional de Costa Rica.
15.
Quirós, G.E. 2004. Cuantificación
y aniquilamiento de la población amerindígena en Costa Rica. Sometida a Revista
Vínculos, Museo Nacional de Costa Rica.
16.
Quirós, G.E. 2004,b. La red de
calzadas precolombinas: indicador del desarrollo tecnológico. Sometida a Revista
Vínculos, Museo Nacional de Costa Rica.
17.
Quirós, G.E. 2004,c. Desarrollo
Científico en el Valle del Diquís. Sometida a Revista Vínculos, Museo Nacional
de Costa Rica.
18. Sheets, P.2004. Prehistoric
Footpaths in Costa Rica. Project Summary. Comunicación personal.
19. Snarskis, M.J. 1983. Patterns of
Interregional Contacts as seen from the Central Highlands-Atlantic Watershed of
Costa Rica. Inter-Regional Ties in Costa Rican Prehistory: 29-44, Pittsburgh,
PA.
20.
Sol, Felipe. 2001. Nuevos datos
para la Arqueología del Delta del Diquís: una prospección en la Fila Grisera.
Revista Vínculos: Vol. 26. Museo
Nacional de Costa Rica.
21.
Stone, Doris. 1941. Manuscrito:
apuntes sobre las esferas grandes de piedra halladas en el sitio Diquís o
Grande de Térraba en Costa Rica. Biblioteca
de Museo Nacional de Costa Rica. 5 pp.
[1]Físico y oceanógrafo. Consultor en desarrollo marino.
[2]
En Internet se encuentra la dirección de la Universidad de Pensilvania: http://www.cml.upenn.edu/costarica/,
la cual reporta el estado del conocimiento sobre este tema arqueológico. La
misma Universidad sostiene un parque sobre las esferas en Palmar Norte, según
anuncian.
[3]
Dr. Payson Sheets, comunicación personal.
[4]
Sin referencia bibliográfica
[5]
Sin referencia bibliográfica
[8]
Quirós, 2004,c presenta una mayor discusión de esta analogía.
[9]
Para construir hornos solares de 1.5m de diámetro y forma parabólica, el autor
debió trabajar con arcilla, yeso y fibra de vidrio en los años setenta ,como
parte de su trabajo de tesis en sistemas solares.
[10]
La granodiorita es la roca que constituye el 90% de las esferas encontradas.









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