miércoles, 16 de abril de 2014

Los petroglifos del Diquís: el primer mapa de recursos naturales

Resumen


El análisis de 23 petroglifos dispuestos en 7 sitios arqueológicos ubicados sobre la Fila Grisera en el SO de Costa Rica, permite concluir que los amerindios habían desarrollado entre los años 800-1500d.C. una cultura organizada alrededor del agua como elemento central. Utilizaron el ángulo y la escala geométrica para construir un rudimentario sistema de información geográfica. Identificaron, ubicaron y describieron adecuadamente golfos, bahías, estuarios e islas, atendiendo a la dinámica de sus aguas. Indicaron nacientes, intensidad de caudales y zonas de abundante captura pesquera con base en la observación cuidadosa de fenómenos físicos relevantes.
El modo racional de presentar los recursos hídricos y de ordenar sus villas en su hábitat, permite entender desde una perspectiva hidrológica que aquella cultura asomaba en el uso del método científico para describir su ambiente costero y sus recursos naturales marinos y continentales. 

Abstract


The analysis of 23 petroglyphs in 7 archeological indigenous sites, all over the Fila Grisera in the Southwestern Costa Rica, let to conduced the amerindias had been development between 800-1500A.D. an organized culture using the water like the environment center.
They used the angle and the right geometric scale to establish a rudimentary geographical information system. It described well a gulf, a bay, an estuary, the regional springs, the flow intensities and good fishery areas from relevant physical processes. The rational way to present hydrological resources and to order the villas over their habitat, let to understand inside a hydrologic frame that culture beginning to use the scientific method to describe their coastal environment, marine and continental resources.  

Presentación


Las evidencias arqueológicas en la región del Valle del Diquís en que se hallan los petroglifos, datan su origen entre los años 800 a 1500 d.C. (período tardío). Esta cultura  se caracterizó por una forma de vida cacical agricultor especializado. Formaron parte de la región Gran Chiriquí, de fuerte influencia Chibcha; pero lograron desarrollar su propia cultura diferenciada (Fonseca, 1996). Este grupo social se autodenomina Turucaca y Couto a la llegada de los españoles (Vásquez de Coronado, en Fernández-Guardia, 1908).
Lo que más ha llamado la atención de esta región son las esferas de piedra, interpretadas como muestra de un avance tecnológico singular. No obstante no se había comprendido su propósito, debido a la ruptura drástica de su herencia milenaria, a causa de la desaparición de aquellos pueblos como consecuencia de las enfermedades contagiosas mortales introducidas por el europeo. Tan drástica que no permitió un proceso natural de herencia-aprendizaje. Y por otro lado, la ausencia de la escritura formal que impidió la transmisión de los rasgos fundamentales de la cultura en ausencia de sus actores. Por ello los petroglifos emergen como un testimonio escrito que trasciende el tiempo y permite ayudar a comprender la altura intelectual y el conocimiento adquirido por aquella cultura. Tal como expone Fonseca (1996:166): …en este período, las sociedades antiguas costarricenses interactuaron con otras sociedades americanas….el resultado de unir sus propias fuerzas y capacidades…con otras sociedades …los hizo partícipe de una cosmovisión…donde se enfatizaba la comunicación entre el hombre y el mundo, antes que entre el hombre y el hombre…se tenía un pensamiento analógico antes que causativo…en este sentido es lógico pensar que los objetos cargados de arte representativo pueden haber sido valorados de una manera difícil de conocer para nosotros…

Antecedentes

Hasta ahora la mayoría de los petroglifos hallados en América se refieren a figuras antropomorfas, fauna, flora, herramientas o motivos astronómicos. Pocos son los que evocan motivos abstractos y menos aún, un conjunto de estos que de forma sistémica expresen rasgos naturales.
En una reciente investigación realizada en el año 2002 se expone con detalle los petroglifos encontrados sobre el eje de la Fila Grisera al suroeste de Costa Rica (Sol-Castillo, 2001), en las coordenadas 8°56´N, 83°21´O. Esta posición corresponde al extremo sudoccidental de la Fila Costeña en la derivación de la Cordillera de Talamanca hacia el Pacífico Sur. En el sitio Buena Vista –denominado así por el panorama que domina-, se mira el Valle del Diquís y la cuenca del río Térraba. Constituye el lugar ideal geográficamente para establecer y ordenar desde ahí la ubicación y características de bienes y recursos naturales estratégicos, fundamento de una cultura que llegó a un buen nivel de conocimiento y manejo de las aguas continentales y oceánicas en 100km a la redonda.
El hecho de encontrarse a 350msnm ofrece un clima agradable, libre de la influencia de los molestos mosquitos propios de los humedales de la bajura y sobretodo, lejos de la amenaza e inestabilidad que representaban las inundaciones periódicas del Valle, fuente del limo que permitió una vasta agricultura (Quintanilla y Badilla, 2001). 
Para una adecuada comprensión de un conjunto de petroglifos como el presente, hay que considerar principios de investigadores que han trabajado el tema por varios años en otras latitudes y cuyo conocimiento sirve de guía, entre ellos: 
a. …para ellos las pictografías y petroglifos son la representación formal del proceso hacia una simbología fonética, por lo tanto, solo si se entiende el arte rupestre como una estructura dentro del leguaje, se puede acceder a su sentido y contenido (Uribe y Borda, 2004).
b….los diseños fueron realizados en códices y signos caracterizando la tradición de sus actores, reflejando a través de ellos, elementos ideológicos de un sistema mayor que con el paso del tiempo fueron variando (Braniff 1995:182).Dichos símbolos se      encontraban en función con un sistema ideológico que fue creado, reproducido y determinado por un grupo de especialistas, como los shamanes y/o sacerdotes. El estilo en la elaboración de los motivos nos indican un determinado grupo social y no precisamente el arte que éste desarrollo, pues, en esta actividad no se realizaba el arte por el arte mismo. Estas manifestaciones no sólo nos remiten directamente a las funciones artísticas, debido a que podemos encontrar reflejados en ellas otros       aspectos de la sociedad, como son: los sociales, religiosos, políticos y económicos (Schaafsa 1985:254, 259).Tomado de Torreblanca-Padilla, C.A. 2001.

Un sistema de información geográfico (referido por las siglas GIS) es una representación mediante símbolos de la distribución espacial de las características de infraestructura, o de rasgos naturales o sociales de una región, el cual ha sido popularizado en los últimos 20 años gracias al uso de ordenadores. Hasta ahora no se ha reportado el uso de un GIS en una cultura precolombina. Únicamente Cardona y Wise (CIARQ, Perú[1]) refieren un pseudosistema de ordenamiento territorial en Arequipa: estas evidencias están mostrándonos la existencia de una red de comunicación y transporte que se extiende regionalment, e impulsa la circulación de bienes económicos e ideológicos en la Subregión Norte del Centro Sur Andino, articulándola y dándole movimiento.
Sobre las formas encontradas, el trabajo de Pérez-Franco (2000) en la provincia de Chiriquí, refiere una simbología similar cuya morfología indica una estrecha relación cultural, coincidente con los resultados de las investigaciones arqueológicas de Linares et al (1980).

Método


La descripción de fenómenos naturales por medio de un sistema lógico simbólico de carácter universal, debe tener características que le den solidez y vigencia más allá de un accidente fortuito. Entre ellas coherencia: sus partes deben guardar relaciones de simetría y repetir símbolos bajo diversas situaciones, universalidad: su interpretación es biunívoca para todos los casos, lógica: hay correspondencia certera entre las características de la simbología y el fenómeno natural que representa.  En el caso del movimiento del agua (hidrología), la simbología occidental cobra amplia difusión en el siglo XIX con las grandes obras de hidráulica como el Canal de Suez y las redes de irrigación en zonas desérticas, para las cuales desde entonces rigen diagramas como los siguientes:

Fig. 1. Diagrama lógico para representar un mismo fluido bajo diferentes presiones, dentro del cual se ha colocado un obstáculo circular.

La Fig.1 reproduce una simbología usual en mecánica de fluidos[2]. Representa cualquier  fluido –que puede ser agua- al atravesar un espacio donde encuentra un obstáculo –como una piedra- en su camino. Las líneas de flujo expresan intuitivamente el comportamiento dentro del fluido. En ambas figuras el obstáculo obliga al flujo a pasar por una sección de menor área, lo cual le aumenta la presión y velocidad en ese sector; y por tanto las líneas se juntan, para separarse después cuando la velocidad disminuye. En el caso de los ríos y quebradas, esta condición se presenta en regiones donde el río disminuye su sección transversal por la presencia de suelos rocosos o gargantas de piedra; en zonas con mucha pendiente provocando los rápidos.
En la Fig.1b. la aceleración (o presión) del fluido es mayor a la entrada, lo cual induce turbulencia después del obstáculo. Se representa por una espiral que gira en sentido contrario a las manecillas del reloj en el Hemisferio Norte.  Esta producción de remolinos o sumideros es frecuente en riachuelos o ríos con mucha pendiente que bajan bruscamente, o bien, en áreas costeras donde el agua de mar entra en estuarios y choca violentamente durante la media marea con el agua dulce, provocando erosión de orillas, remolinos y mezcla violenta de dos tipos de agua. Áreas del estuario conocidas como frentes; siendo estas regiones altamente productivas.
Estos diagramas tienen un amplio uso también en la dinámica de la atmósfera donde sirven para indicar las características de los centros de baja presión (Fig.2).  En esta figura cada línea representa una isóbara (línea de igual presión) y su separación aumenta en áreas donde el aire tiene menor velocidad.
Fig. 2. A la izquierda imagen satélite de un huracán (oct. 2003). A la derecha un diagrama de flujo de este sistema atmosférico, mostrando las líneas de igual presión, a partir de las cuales se infiere la velocidad del flujo. Fuente: NOAA[3].
El grupo de los 23 glifos de la Fila Grisera presenta gran analogía con los modernos diagramas de flujo (Fig.1 y 2). En la Fig.3 se presentan algunos símbolos extraídos de dos petroglifos.


Fig. 3. Reproducción parcial de partes de petroglifos hallados en Fila Grisera. Corresponde al negativo digital de una fotografía.  


La Fig.3.a es un componente usual en muchos de ellos y ha sido reportada también en Panamá (Pérez-Franco, 2000). La comparación entre ellos permite concluir que en todos los casos las espirales halladas giran en un mismo sentido: la dirección en que lo hace el agua en sumideros en el Hemisferio Norte, conocido como giro ciclónico en la Mecánica de Fluidos. Misma que corresponde a los huracanes y centros de baja presión atmosférica y oceánica, coincidente con lo expresado en la Fig.2. Es un símbolo complejo que puede interpretarse como una composición de líneas de flujo escrito bajo los principios hidráulicos expresados en la Fig.1. Note también que la Fig.3.es similar en su forma a la Fig.2.b. Esta frecuente analogía entre los petroglifos y los diagramas de flujo, da fundamento para una interpretación hidrodinámica de los glifos, la cual resultó en esta muestra de 27 glifos ser universal, coherente y lógica, como se explicará. 
Los sitios donde se hallaron los glifos están ubicados a una altura entre 260 y 360msnm en un terreno de 15ha. La zona posee una densa red de quebradas y nacientes, requisito para soportar una población numerosa. Esto es coincidente con la ubicación de 14 sitios arqueológicos en un radio de 2km alrededor del sitio Buena Vista, lo cual da base para soportar allí una organización social.
Al colocar sobre un plano a escala del lugar todos los petroglifos, se nota un evidente ordenamiento geométrico de los 14 sitios arqueológicos, encontrándose además un buen nivel de coherencia lógica entre altitud, posición en el plano y ecosistema hidráulico que el petroglifo describe. Tal conocimiento para la construcción de una ciudad solo se consigue por una cultura después de muchos años de observación metódica y cuidadosa. Ello indica la comprensión adecuada de al menos un principio universal naturalista por la clase intelectual de aquella sociedad.
El método de análisis de los petroglifos incluyó atención a su forma, orientación geográfica, separación entre líneas y curvatura. Una vez dispuestos en una base geográfica a escala, se comparó su disposición con un mapa hidrológico de la región a la misma escala, lo cual permitió deducir varios principios generales que utilizaron sus creadores. 

Resultados

  1. La orientación geográfica de los petroglifos in situ no es arbitraria. Se hallan bien georeferenciados. Esto es, su orientación geográfica sobre la piedra corresponde a la orientación real del accidente hidrológico que describe.
  2. Las nacientes de agua corresponden a pequeños círculos unidos a una línea de flujo que muchas veces desaparece –similar al esquema que se utiliza para el espermatozoide-. Estas nacientes se encuentran siempre en la posición geográfica que corresponde a las partes altas de las cordilleras y filas.
  3. Las espirales representan la energía que mueve el sistema hidráulico. Si se hallan sobre la tierra cerca de las nacientes, indican el mayor potencial hidrostático que impulsa el agua -a través de la atracción gravitacional- hacia regiones más bajas (o de menor potencial).
  4. Si se hallan en diagramas que representan cuerpos costeros, indican el potencial de mareas o del oleaje, que proporciona la energía para adentrarse aguas arriba provocando la cuña salina.
  5. Si se halla en una isla indica el potencial hidrodinámico del oleaje que ocasiona el arrastre hacia una dirección privilegiada.
  6. Las líneas siempre indican flujos de agua, los cuales discurren hacia regiones de menor potencial hidrostático.
  7. La separación de líneas es proporcional a la intensidad de la corriente y a la velocidad de las aguas en los ríos o estuarios.  
  8. La dirección de las líneas indica la dirección del flujo.
  9. La dimensión y características de la tierra entre caudales es secundaria y no está a escala.
  10. Líneas de flujo con forma sinusoidal representan aguas oceánicas, o bien, aguas de estuarios sometidas al vaivén de la marea o de un oleaje severo.
Estos principios utilizados por los amerindios del Diquís forman parte de la convención actual de símbolos utilizada en mecánica de fluidos y por ello su comprensión desde esta perspectiva científica. Hoy día el comportamiento del agua se representa por la función matemática de la hidrodinámica llamada función de corriente (stream function), en la cual el vector velocidad es tangencial a la curva en cada punto[4] y la rapidez es inversamente proporcional a la distancia entre líneas del flujo (Long:126-127). El sistema indígena es congruente con esta convención matemática.

El análisis anterior confirma un gran esfuerzo humano en este campo, el cual solo pudo haber sido hecho por un grupo social para el cual el agua fue el elemento natural más importante, tal como se ha mencionado por varios autores que han trabajado con estas culturas (Quintanilla y Badilla, 2001; Hoopes, 1994).

a. Sitio Buena Vista, terraza superior[5]
En la Fig.4 se han sobrepuesto los glifos sobre la posición encontrada conservando la orientación original de cada petroglifo. El resultado de aplicar los principios hidrodinámicos a esta configuración es sorprendente.

  1. Los glifos 18 y 19 se refieren a la cuenca alta del ecosistema, pues están ubicados hacia el norte y se hayan presentes dos sistemas de nacientes que corresponden a las dos vertientes fundamentales que dan origen a la planicie aluvional. Fuente de agua que permitió germinar y hacer crecer sus cultivos y su sociedad (Quintanilla y Badilla, 2001).
  2. En el glifo 18 se encuentra la red hídrica occidental del río Grande de Térraba, o sea la correspondiente al Valle de El General, con nacientes separadas provenientes de la Cadena Costanera –al suroeste del glifo-: ríos Pacuar y Chirripó; y de las estribaciones de la Cordillera de Talamanca- al noroeste del glifo: ríos Convento, Ceibo, Cabagra. Las espirales menores son afluentes de los ríos tributarios mayores.
  3. El glifo 19 corresponde a la red hídrica oriental del Grande de Térraba, originada en las faldas de la Cordillera de Talamanca por el nor-este: ríos Cotón, Mosca, Sinagri; así como desde la Sierra Brunqueña drenando hacia el norte y el oeste: ríos Limón y Coto Brus.
  4. Es notorio el esfuerzo intelectual por presentar varios planos hidráulicos perpendiculares, así como descargas violentas de agua representando los rápidos de los ríos, donde hallaban buena pesca continental, la cual aprovechaban masivamente (Corrales, 2002).
  5. El petroglifo 15 indica la desembocadura del río Térraba, pues:
a.tiene dirección suroeste igual que este estuario,
b. incluye una sinusoide pronunciada con dos líneas paralelas muy juntas, las que indican fuerte caudal y penetración de la marea aguas arriba,
c.presenta dos fuentes de energía, las cuales bien se pueden referir al potencial de mareas para ambas fases: creciente y decreciente, como intrínsecas al estuario,
d. expresa mayor caudal que los esteros del petroglifo 16.
Todas son características hidrodinámicas de este estuario que persisten hoy.  
  1. El glifo 16 está colocado al sureste del glifo que representa la desembocadura e indica flujos lentos (mayor separación de líneas), sí como grandes áreas cubiertas por manglar (regiones vacías entre lentos canales de mayor longitud que la desembocadura del estero).
  2. Tanto en este glifo como en el anterior, ambos costeros; aparece el dibujo de un anzuelo, el cual representa la actividad pesquera con base en esta técnica utilizada por aquella cultura (Hoopes, 1994; Fonseca, 1996). El glifo 17 representa la parte posterior del manglar, así como la red hídrica baja del río Sierpe.
  3. Los tres glifos (15-16-17) representan la cuenca baja de esta red hídrica. Las pequeñas espirales son regiones hídricas importantes para aquella cultura, las cuales representan incidencia de agua fresca, importantes para el baño y la pesca, donde además se presentan frentes térmicos altamente productivos.  O bien, corresponden a secciones terminales de los esteros donde el agua gira 180° en los quiebres de marea y con ello se producen áreas de alta productividad biológica. En cualquiera de los dos casos, sectores del manglar importantes como fuente de proteína, sal, huesos-herramientas y tintes.








Fig. 4. Sobreposición de las características de los petroglifos 15-16-17-18-19 sobre la figura geométrica reportada por Sol-Castillo (2001), ubicada en la terraza superior al lado noreste. La orientación de cada petroglifo corresponde a la posición geográfica in situ. La distancia entre glifos no está escalada.



Los círculos grandes se hayan presentes en todas las figuras y se ubican sobre tierra. Por ello pueden representar la posición de esferas de piedra. Cuando se destacan rellenándolos (círculos negros), podrían referirse a las esferas de importancia; tales como las ubicadas sobre montículos que constituyen marcas permanentes en el Valle del Diquís que soportan la embestida de las inundaciones.

b. Sitio Buena Vista, terraza inferior.
La posición general de cada uno de los petroglifos hallados respecto a los puntos cardinales obedece a un buen conocimiento de campo y no es casual. Sus autores demuestran que conocían bien la posición de los accidentes hidrológicos respecto de la trayectoria aparente del Sol (Fig.5).
Este grupo de glifos guarda estrecha relación con los ubicados en la terraza superior, pues describe la hidrología de una región ubicada al suroeste de la primera y por lo tanto es geométricamente el lugar apropiado y lógico para ubicar tal descripción. Por lo tanto, el terreno debió ser preparado de antemano para mover allí los petroglifos y colocar cada uno en su posición adecuada[6].
Ambos arreglos de petroglifos proporcionan una interpretación global, rigurosa científicamente y complementaria entre sí de la hidrología del Valle del Diquís, planicies aluviales y ecosistemas vecinos.
Para mejor interpretar la información suministrada por los amerindios, se dibujó a trazos una línea de costa que rodea y entrelaza los glifos. Una línea que bien pudieron haber trazado ellos in situ a través de la curiosa quebrada que bordea las terrazas y que con los años se ha modificado[7].
Fig. 5. Sobreposición de las características de los petroglifos d-e-f-g-h-i-j-k sobre la figura geométrica reportada por Sol-Castillo (2001), correspondiente a la terraza inferior ubicada al sur-oeste en el sitio Buena Vista. Cada petroglifo está georeferenciado tal como se encuentra in situ. La distancia entre glifos es arbitraria.
1.        El glifo i indica el Golfo Dulce, pues:
© su orientación noroeste-sureste coincide con la posición del eje real de ese cuerpo de agua,
© apropiadamente no se indica oleaje en él, pues ellos bien conocían que este estuario carece de tal (consecuencia de la silla en su desembocadura que lo convierte en un fiordo tropical (Quirós, 2004)),
© las dos líneas en su margen oriental posiblemente indican las descargas de los ríos Coto y Esquinas.
2.        Los glifos d-f representan motivos marinos. El primero por su posición geográfica corresponde a la Isla del Caño, una isla a la que se daba gran importancia (Ibarra, 2003), pues contaba con agua fresca y era un enclave fundamental para llevar a cabo pesca de altura. Indica hacia el noreste el oleaje predominante y el empuje sobre la isla de las aguas del giro oceánico que se produce en el Océano Pacífico por efecto de la Corriente Sur-ecuatorial. E indica que el abrigo de la isla para embarcaciones pequeñas se produce hacia el noreste, en la orientación que indica el glifo; tal como es la realidad oceanográfica hoy. Esta información grabada en el glifo señala una utilidad práctica con el propósito de orientar la faena pesquera.
3.        El mismo tipo de apéndice gráfico se presenta en el glifo f, pero en una figura con dirección al este. Este glifo representa la desembocadura del Río Térraba, pues tiene la señal del oleaje, el cual indica la penetración de las aguas marinas durante la fase de marea creciente. Estas fases eran importantes para ellos, pues la pesca en el interior del estuario se vuelve magnífica al penetrar especies típicamente marinas. 
4.        El glifo h representa el sistema de drenaje del manglar. Por un lado su forma ingeniosa inequívocamente representa la raíz del mangle, con arcos y formas perpendiculares. Pero además los canales no presentan bordes y sinuosidades frecuentes, como sucede en las riberas de los ríos. Esto es, al comparar un digrama-manglar con un diagrama-cuenca hidrográfica hay una diferencia notoria en el conjunto y el detalle. Por ejemplo, la gran separación entre líneas en el primero indica un flujo lento. En este caso la orientación geográfica del eje del glifo, coincide con el eje del manglar Sierpe.
5.        Los glifos j-k corresponden a la red hídrica de la Península, pues presentan una red un tanto dispersa, así como múltiples nacientes en zonas con pocas laderas. El grupo de nacientes en el glifo j –presentadas a través de figuras como espermatozoides-, corresponde a la ubicación del Cerro Chocuaco, una fuente de agua prominente en el contexto ecológico con nacientes al noroeste.  
6.        Los glifos e y g representan las redes hídricas del río Sierpe y el río Térraba, con indicación de sus nacientes principales debidamente georeferenciadas. Por ejemplo, en el primero la espiral-naciente se ubica al sureste, indicando el Cerro Chocuaco en este contexto.

c. Análisis de la escala utilizada
Uno de los aspectos que más llama la atención en los arreglos de los petroglifos, es la presencia de simetría geométrica para ubicar apropiadamente –georeferenciar- cada uno donde le corresponde en la realidad. Por ello se ahondó en el posible uso de una escala geométrica para representar los accidentes hidrológicos.

c.1 Sitio Buena Vista: terraza superior.
Con base en el trabajo de Sol-Castillo (2001) se determinó la distancia in situ entre cada petroglifo. Estas distancias se compararon con la distancia real actual, medida sobre un mapa 1:200.000 de Costa Rica (Cuadro 1).
Cuadro 1. Distancias entre accidentes hidrológicos señalados por los petroglifos
en el sitio Buena Vista, terraza superior.
desde petroglifo/lugar
hasta petroglifo/lugar
características del ecosistema
distancia medida
in situ
distancia en línea recta sobre mapa
1:200.000
Diferencia



metros
kilómetros±20%(*)

16/Red Sierpe
15/Delta Térraba
Planicie aluvial
30
20±4
20%
15/Delta Térraba
17/Red SE Sierpe
Planicie aluvial
30
40±8
 6%
15/Delta Térraba
18/Nodo de red Térraba
Desde planicie aluvial hasta accidentes de montaña
90
-cambio de ecosistema-
40±8
46%
18/Nodo de red Térraba
19/Red NE Térraba alta
Valle intermontano
69
60±12
 No hay
18/Nodo de red Térraba
20/Red NO Térraba Alta
Valle intermontano
60
50±10
No hay

(*) Este porcentaje de error se debe a que la ubicación geográfica de las referencias en todos los casos, corresponden a puntos arbitrarios para nuestra cultura actual. Podría ser que para aquella cultura estas referencias se tomen con diferente criterio.

De los resultados obtenidos se concluye que aquella cultura utilizó la escala geográfica para representar sus accidentes hidrológicos más importantes.
Sobre su calidad o precisión numérica, se encontró que hay una buena correlación entre la escala utilizada por los ingenieros indígenas y la realidad actual, producto del levantamiento cartográfico hecho con fotogrametría aérea. La mayor diferencia se nota en el cambio de ecosistema, esto es, al pasar del Valle del Diquís al Valle del Térraba, con muchos mayores accidentes morfológicos. Por ello, es posible que el uso de la escala geométrica en aquella cultura solo se aplicara a un mismo ecosistema, en este caso, a una misma cuenca hidrográfica.

c.2 Sitio Buena Vista: terraza inferior.
El Cuadro 2 compara las dimensiones utilizadas por los amerindios y la escala real actual, medida sobre un mapa 1:200.000 de Costa Rica, utilizando como referencia los petroglifos de la terraza inferior del Sitio Buena Vista.
Cuadro 2. Distancias entre accidentes hidrológicos señalados por los petroglifos
en el sitio Buena Vista, terraza inferior.
desde petroglifo/lugar
hasta petroglifo/lugar
características del ecosistema
distancia medida
in situ
distancia en línea recta sobre mapa
1:200.000
diferencia



metros
kilómetros±20%(*)

k/Cerro Corcovado
i/Golfo Dulce
Selva intensa y superficie marina
30
30±6
No hay
j/Cerro Chocuaco
i/Golfo Dulce
Selva intensa y superficie marina
40
40±8
No hay
j/Cerro Chocuaco
h/manglar Sierpe
Desde planicie aluvial hasta accidentes de montaña
70
-cambio de ecosistema-
15±3
75%
h/manglar Sierpe
f/boca del Térraba
Llanura aluvial
35
20±4
 30%
 f/boca del Térraba
d/isla del Caño
Superficie marina
100
-cambio de ecosistema-
30±6
 65%
(*) Este porcentaje de error se debe a que la ubicación geográfica de las referencias en todos los casos, corresponden a puntos arbitrarios para nuestra cultura actual. Podría ser que para aquella cultura estas referencias se tomen con diferente criterio.

En el trazado del mapa hidrológico amerindio los grandes aciertos son las distancias para ubicar sitios dentro de la Península de Osa y de estos con respecto al Golfo Dulce. Y de manera coincidente con lo encontrado en la terraza superior, cuando hay cambio de ecosistema se pierde la escala. 

d. Correspondencia entre petroglifos y esferas de piedra
La simetría en los arreglos de los petroglifos y el uso consistente de las escalas geométricas, nos impulsó a comparar la disposición de esferas reportado por Lothrop (1963:21), hallado en el Sitio Finca 4[8] ubicado en la planicie de inundación al nivel del mar; con el reciente hallazgo de Sol-Castillo (2001), en el Sitio Buena Vista ubicado 10km al norte de las esferas y a 300m de altura[9].
El resultado es una analogía sorprendente. La Fig.3 compara ambas disposiciones.  Al carecer aquella cultura del compás magnético, fijaban la línea imaginaria este-oeste y no el norte como referencia geográfica, debido a lo fácil que resulta medir la dirección de la sombra proyectada por el Sol. Tal estimación tiene una desviación natural importante a lo largo de un año (~22°), lo cual puede resultar en la ubicación desalineada de los glifos respecto de las esferas. A lo anterior hay que agregar el error de campo y el desplazamiento geológico en los últimos 1000 años.
De la comparación geométrica resulta: 
  • Los arreglos geométricos constan de 6 esferas y de 6 petroglifos, lo cual establece una relación biunívoca numérica. 
  • La orientación predominante del eje principal de ambos arreglos es este-oeste.
  • La escala básica denominada l y L; corresponde al lado del triángulo equilátero (inferior). En un caso es de 3 metros de largo, en el otro es 10 veces mayor; o sea 30 metros.
  • Ambos arreglos consisten en dos triángulo semejantes separados entre sí convenientemente, de tal forma que resulta sencillo visualizar los dos grupos de elementos del conjunto[10] y entender que entre ambos se pueden establecer relaciones de semejanza matemática.
  • Cada arreglo tiene una escala diferente, pero lo sorprendente es que a su propia escala ¡la distancia entre los dos triángulo es la misma en ambas figuras: 9m en las esferas y 90m en los petroglifos !. O en su propia escala 3 veces la escala básica (3l, 3L). 
  • El triángulo superior es isósceles. La relación de sus lados es similar: el cociente 2L/1.5L es congruente con el cociente 2.3l/2l.
  • Los ángulos de estos triángulos son los mismos.
Fig. 6. Se han colocado las figuras de las publicaciones de Lothrop (1963: 21) y Sol-Castillo (2001: 129) una al lado de la otra, reorientando el eje de la primera y conservando el de la segunda. Las escalas se indican para ambas.

Dentro de este marco lógico-matemático estas figuras se refieren a un mismo concepto expresado mediante dos formas geométricas congruentes: la distribución geográfica de los principales accidentes hidrológicos, fundamentales para la vida en aquella sociedad. Por ello también puede argumentarse que corresponden a la ubicación de cacicazgos subordinados a Fila Grisera, donde se hallaban esferas de piedra para demarcar los límites de los territorios y los asentamientos humanos, tal como se ha encontrado en Isla del Caño, Golfito, Valle de El General y Valle de Coto Brus. Por lo tanto un arreglo de esferas en el Valle del Diquís sujeto al vaivén de las inundaciones del río (Quirós, 2004,b), el otro sobre una estribación montañosa que lo domina (desde donde resulta sencillo re-establecer dominios y ordenar a súbditos), son dos formas geométricas de presentar el mismo concepto y establecer autoridad y orden.

e. Análisis del ordenamiento territorial sobre Fila Grisera
A partir del año 800d.C. se inicia la integración territorial de los antiguos grupos tribales, pasando la organización social y el aprovechamiento de los recursos naturales del territorio aldeano a otro mayor que comprendía varios cacicazgos y que se unía bajo el control de un señor de señores, conformando un señorío (Fonseca, 1996:180-181). Hasta ahora la evidencia para esta afirmación se fundamentaba en restos de cerámica, analogías agrícolas y obras de arte.
En esta investigación sosteniendo como eje temático que el agua es fundamental y que esta civilización representó en una base lógica sus principales fuentes de agua; se construyó un tercer arreglo geométrico de glifos mediante la superposición de los 23 reportados por Sol-Castillo (2001:134,135), de tal forma que si la teoría hasta ahora presentada es cierta, debería ser posible dar una explicación racional del universo hallado. 
Y el resultado fue positivo. Se halló correspondencia lógica entre la posición de los diferentes sitios, el significado de los petroglifos y la altitud a que se encuentran. El Cuadro 3 presenta relaciones de posición, altitud y distancia.
Cuadro3. Ubicación de los sitios arqueológicos reportados por Sol-Castillo (2001)
para los cuales se describen petroglifos (*).
Sitio
Altitud (msnm)
Área (m2)
Glifos reportados
Orientación/distancia respecto de Brisá!cra
Brisá!cra
340-360
9500
23-24
 0/0
Buena Vista
260-300
9000
6-20
Este/1500m
Canán
140-160
No dato
1-2
S30°O /1500m
Salamandra
160-180
No dato
3
S60°O/1250m
Jaguar
390-40
1500
5
N60°O/1100
Xa¡hua¡gát
180-190
1500
21-22
S77°O/800m
Shupsuá
170-190
No dato
4
S80°O/2700
(*) Todos ubicados en la época Chiriquí según clasificación de Corrales (2000).  La Fila Grisera tiene una orientación NO-SE, de tal forma que su cara anterior da al Valle del Térraba y su cara posterior al Valle del Diquís.

Los principales resultados hallados son:
  1. Los sitios Buena Vista y Brisá!cra son los únicos que se hallan sobre el dorsal de la Fila. O sea, ostentan el máximo de altitud y por tanto también la máxima autoridad. Solo desde allí en lo alto de la Fila se divisan los valles y para el Señor es posible tener bajo su dominio los territorios.
  2. Buena Vista es un sitio poblado por petroglifos. Brisá!cra posee amplios montículos, calzada, cementerios y solo dos glifos. Por ello se puede suponer que este es el lugar de su residencia, de mayor altura que la terraza Buena Vista –utilizado para describir sus dominios- y de mayor altura relativa que cualquier villa bajo su dominio en aquel olimpo.
  3. Los glifos de Brisá!cra demuestran que el cacique superior (Señor) recuerda sus dominios a su parentela e invitados a su villa mediante un esquema general de los dos grandes valles bajo su autoridad, los cuales discurren hasta el mar incluyendo manglares (Fig. 7, p.24).
  4. Establece su sello personal mediante el uso de un ícono que evoca su trono como jefe supremo (Fig.7, p.23), plasmado en un petroglifo ubicado al sur-este de la calzada principal, sobre las puertas de entrada a su villa.
Fig. 7. Petroglifos encontrados en el sitio Brisá!cra. La posición respeta su ubicación in situ. La distancia entre ellos es de 165m.
  1. Buena Vista es un lugar íntimamente asociado, donde el Señor establece ante sus súbditos los dominios. Es allí donde residen sus ingenieros, se halla su gabinete de trabajo y donde sus caciques asociados reconocen su sabiduría y autoridad (ya se presentó el análisis de su rico contenido conceptual).
  2. Solo el sitio Jaguar se halla en la cara anterior del dorsal y por ello, atendiendo a una distribución geográfica lógica, ha de describir las aguas en una porción del cacicazgo ubicado al NO de fila Grisera. Como ya en el sitio Buena Vista se describieron las grandes tierras del Señor, este cacicazgo describe sus aguas más allá, o sea en los confines del Valle de El General.
Se observa (Fig.8) que todas las aguas corren hacia el oeste, con nacientes al norte, sur y este. Por ello esta descripción se refiere a una región sobre la Cadena Costanera, con un pequeño valle intermontano. Siguiendo la lógica para describir el Golfo Dulce, la figura cerrada representa un lago, que bien pudo construirse para esparcimiento del Cacique por su forma rectangular cerrada[11].

Fig. 8. Petroglifo del sitio Jaguar.
El símbolo ubicado en el extremo SO del glifo, es el mismo que se utilizó para Isla del Caño, pero con otra orientación. Ello confirma que se trata de una descripción sobre la Cadena Costanera, donde se cuenta con islotes en Bahía de Coronado y Quepos, ubicados en la posición señalada. 




  1. Siguiendo la lógica de la distribución geográfica, el sitio Shupsuá ubicado S80°O debe representar un ecosistema hídrico ubicado al SO de la Fila Grisera, limítrofe hacia el oeste del Golfo Dulce, pues este cuerpo de agua ya fue incorporado en la terraza inferior del sitio Buena Vista e incluido como extremo SO del complejo. La Fig. 9 describe el petroglifo hallado.
Hacia el NE presenta una serie de nacientes representadas por pequeños círculos,  los cuales derivan sus aguas hacia el SO, de una manera diferente de cómo descienden en los glifos 18 y 19 del sitio Buena Vista (Fig.4). O sea, hay una separación mayor entre líneas, lo cual indica caudales no muy rápidos. Por lo tanto se debe referir a nacientes que pronto ingresan en terrenos con poca pendiente orientados hacia el SO. Todos estos elementos permiten concluir que se refiere a las nacientes sobre la cadena Costeña en su prolongación hacia el sur sobre el eje de la Península de Burica, dando origen a los ríos Esquinas y Coto Colorado, los cuales como se puede comprobar en el campo, rápidamente ingresan al valle del mismo nombre sobre terrenos con pendientes suaves y no muestran rápidos en su recorrido.
En el tercio inferior del petroglifo se denota un símbolo que semeja una C. El mismo símbolo que aparece en el glifo que representa el Golfo Dulce (en sitio Buena Vista referido con letra i, Fig.5). Por lo tanto esta porción representa la desembocadura al Golfo del río Coto Colorado, sobre cuya descarga se produce una amplia playa la cual puede corresponder a los tres granos de arena dibujados. Pero además el río se muestra que no termina allí. Observación totalmente correcta desde el punto de vista hidrodinámico, pues la pluma del río Coto penetra algunos kilómetros mar adentro, produciendo una rompiente notable, indicada por la ondulación sinusoidal de la línea terminal.

El diagrama en el glifo ubicado en el extremo oeste inferior, es un circuito hidráulico independiente, que representa la corriente dentro de la Bahía de Golfito. Esta sinusoide –usada apropiada y típicamente para representar cuerpos de agua sujetos al vaivén de la marea y las olas- manifiesta bien dos características reales: responde a una apreciación exacta in situ según la cual el caudal es tangencial a los bordes de las islas interiores a la bahía y cuando se navega allí, se tiene la sensación de un flujo sinusoidal. Y por otro, representa las oscilaciones de marea dentro de la Bahía, que permiten según la fase de marea penetrar los esteros ricos en pesca y moluscos. 

Fig. 9. Glifo hallado en sitio Shupsuá.


Los dos círculos en los extremos presentan las dos islas principales que regulan la corriente -como se ha dicho- y por ello se hallan ligadas a la línea del flujo.

El símbolo V en el extremo inferior confirma que esta parte del glifo corresponde a Golfito. Pues es la forma natural que asume una red agallera colocada en la boca del Golfito cuando decrece la marea, pues ante los flujos intensos asume la forma de una curva catenaria cóncava. En este momento de la fase de marea los peces bajan del estuario y resulta más fácil capturarlos con esta técnica.
El dibujo inferior a la derecha es un símbolo similar a la letra a y podría representar un sello cacical del Señor (cacique mayor), indicando subordinación a la Fila Grisera, tal como se expondrá.

  1. En el sitio Xa¡hua¡gát las formas de los glifos se apartan de lo expresado por otros. El p.22 (Fig.10) no corresponde a una disposición natural, pues el agua siempre busca por donde escurrir. Esto es, no es posible un circuito hidráulico cerrado, con una fuente en el centro. Por otro lado el glifo no corresponde ni a un lago ni a un golfo, pues ya estos conceptos gráficos fueron revisados. Por lo tanto este glifo representa un circuito hidráulico artificial, que se nutre de agua nacida en el centro. Esta fuente inunda un canal circular construido con algún propósito importante.

Fig. 10. Petroglifos hallados en sitio Xa¡hua¡gát.
Recordando a Vásquez de Coronado (Fernández-Guardia, 1908:50) cuando se topó con guerreros de esta cultura[12]: ...tiene este fuerte dos puertas, una al levante y otra al poniente. Norte-sur tiene dos quebradas de grande hondura y aspereza, en las cuales los indios tenían a su modo vergeles de gran recreación. Está este fuerte cercado de dos palizadas y de hoyos entre una palizada y otra. Las puertas son muy pequeñas y hechas a manera de puentes levadizos. Entendiose no se ha visto en estas partes cosa tan fuerte ni por tan buen orden ….
Por lo tanto una interpretación lógica de este glifo es el representar el fuerte construido alrededor de un foso artificial, el cual debería tener una fuente de agua protegida –y por ello central-, posiblemente una colina que dominara la visibilidad extramuros, así como agua suficiente para cultivar y mantener una vida normal durante los asedios de pueblos enemigos (por ello las áreas cerradas que representan los vergeles vistos por Vásquez de Coronado).
El análisis cuantitativo de las edificaciones y facilidades construidas en este fuerte[13], señalan una ciudad fortificada con 400 palenques grandes, la cual debía tener al menos un eje mayor de 3km. Por ello esta obra merecía ser anotada en el olimpo como un adelanto tecnológico orgullo de aquel pueblo.

9. El glifo p.21 corresponde por su posición idéntica a los hallados en sitios Brisha!cra y Shupsúa, a un emblema o sello de subordinación al Señor de las Aguas (a). El otro símbolo asociado al primero, que semeja una letra R, debe corresponder al jefe militar encargado del fuerte; posiblemente un cacique menor importante para aquella sociedad, al cual se le permitía tener su propio emblema. Esta relación de subordinación del jefe militar al cacique mayor es manifestada por Vásquez de Coronado (Fernández-Guardia, 1908:48) en su narrativa bélica, al mencionar que después de la derrota el cacique huyó a la sierra con toda su gente.

10. Los petroglifos hallados en los sitios Canán y Salamandra (no incluidos) representan regiones hidrológicas menores. No obstante, dejan la sensación de que un levantamiento más detallado en estos lugares podría verter información más amplia.

Conclusiones

1.    Los petroglifos son un claro mensaje escrito que nos señala los límites geográficos de aquella cultura: por el NO el Valle de El General hasta el Macizo de la Muerte, por el NE el Valle de Coto Brus hasta las estribaciones de los cerros de Chiriquí (Panamá). Por el Oeste hasta la Isla del Caño, por el sur incluía la Península de Osa, hacia el este el Valle del Coto Colorado. En suma un área de 9.000km2 (≈50x180km).

2.    Si se considera el señalamiento del oleaje sobre la Isla, la penetración de la cuña salina en el estuario, la identificación precisa de las zonas de alta productividad biológica, la ubicación de manglares, de los nacientes cerca de las planicies costeras; son en conjunto evidencias de que aquella cultura:
·         Utilizaba la navegación marítima como medio tecnológico para procurar alimento y demarcar sus dominios ante otras culturas.
·         En ese navegar alrededor de la Península de Osa, bien dentro del Golfo Dulce atravesando la boca de la Bahía Golfito, o retando las amplias rompientes en la pluma del Coto Colorado para obtener grandes tiburones y róbalos, bien atravesando la caprichosa desembocadura del Golfo enfrentando rompientes de 5m de alto, o remontando el Térraba y navegando en las corrientes de marea alrededor de la Isla del Caño; conocieron y asimilaron en su cultura mediante un proceso racional las diferencias de oleaje, las corrientes marinas, las  mareas y como estos agentes físicos regulaban la pesca.
·         Su conocimiento se prolongaba más allá de la playa, se adentraba en el estuario y en el océano, incorporando inclusive una isla oceánica a su patrimonio.
·         Utilizaba los recursos del manglar y había logrado identificar sus variaciones temporales con la marea.
·         Había identificado las fuentes permanentes de agua dulce indispensables para mantener las poblaciones en los años El Niño, los cuales afectan severamente con sequías prolongadas las zonas costeras del Pacífico. Conocimiento estratégico que les permitió asegurar su sistema de vida sedentario.
En suma, utilizaban los recursos de la costa y planificaban su vida alrededor del manejo de su ambiente.

  1. El utilizar una escala geométrica para representar las cuencas hidrográficas es un gran adelanto para la época. Requiere de cuidadosas mediciones de campo, atravesando riscos, montañas y ríos; bajo un rumbo fijo. El esfuerzo humano y tecnológico es mayor en la escala de las decenas de kilómetros, donde fácilmente se pierde el horizonte. Este levantamiento topográfico requiere necesariamente de ingenieros que procesaran, interpretaran y dibujaran los datos de campo, producto de una planificación previa desde el gabinete del cacique.
  1. La distribución geográfica de los glifos, el manejo de escalas geométricas, la correcta interpretación de los caudales, la interpretación ciclónica del movimiento turbulento, el conocimiento del oleaje y la marea, son manifestación certera de que aquel grupo humano había acumulado en cientos de años un buen conocimiento de la naturaleza que le rodeaba; y que lo ordenó racionalmente en una base de información de alto nivel de abstracción lógica, utilizando un lenguaje universal.
  1. La estrecha asociación entre los petroglifos del sitio Buena Vista y las esferas de piedra del sitio Finca 4, así como el hallazgo de esferas en sitios de interés hidrológico como Golfito, desembocadura del río Térraba e Isla del Caño,  conduce a establecer que los dominios de aquella cultura se extendían por amplios territorios demarcados con esferas de piedra y que la Fila Grisera por su posición estratégica, condiciones ambientales y posición central, fue el lugar escogido para establecer el centro de poder.
  1. El análisis de las escalas geográficas utilizadas en sus planos hidrológicos (Cuadros 1 y 2) permite concluir: 
    • Las medidas de las distancias usando lianas o pasos, fueron tomadas necesariamente a pie, con un error instrumental inherente que oscila entre un 10% en la llanura a un 15% en la montaña. Por ello las diferencias halladas son razonables para esta tecnología.
    • Para obtener una diferencia de poca cuantía como la calculada, es requisito y condición del método utilizado, repetir una y otra vez las medidas. Esto es, recorrer en uno y otro sentido varias veces al año estas grandes distancias, con el solo propósito de disminuir los errores. Ello nos habla de la utilización de principios racionales en los métodos numéricos de análisis utilizado.
    • Está implícito en este levantamiento cartográfico primario, el uso de una base numérica que permitiera contar decenas, centenas, miles y decenas de miles de pasos o unidades de medición estándar para aquella cultura.
    • El uso del ángulo para trazar rumbos respecto de la trayectoria del Sol sobre la bóveda celeste, es la única forma de poder recorrer varias veces la misma distancia en esta escala geográfica bajo un sistema de orientación confiable sin el uso de la brújula. Por ello esta cultura debió conocer principios básicos de geometría[14]. 
  1. En el período tardío los amerindios extraían del mar mariscos, peces, tortugas y sal, utilizando trampas, químicos, redes, flechas, lanzas, líneas de algodón y anzuelos de hueso (Fonseca, 1996:168-169). Algunas comunidades de la ribera oriental del Golfo Dulce dependían de los recursos marinos para procurar su alimento, mostrando una vocación marina en su quehacer diario (Hoopes, 1994). Este arqueólogo propone el uso de la red agallera como un elaborado método tecnológico para capturar especies mayores, aprovechando las intensas corrientes y mezcla de aguas en las bocas de la Bahía de Golfito y la desembocadura del Coto Colorado[15]. Lugares más adecuados para la captura de estas especies que la desembocadura del Térraba y la Isla del Caño, ecosistemas que ofrecen mayor riesgo humano en el suroeste de Costa Rica.
  1. Los petroglifos del Sitio Buena Vista confirman esta interesante hipótesis, pues ofrecen en un mismo marco lógico contemporáneo una descripción de estos tres ecosistemas, señalando aquellas características hidrodinámicas que favorecen o dificultan la pesca, pues indican:
    • la mansedumbre del Golfo Dulce y,
    • el efecto de las corrientes y la marea en la desembocadura del Térraba y en la Isla del Caño.
Para quien debiera dirigir o planificar el esfuerzo pesquero en la región, esta simbología le permitiría dar a entender a otros de las características hidrodinámicas y el potencial pesquero.
A lo anterior se agrega que en los tres sitios se han hallado esferas de piedra (Hoopes, 1994; Corrales, 2002), para señalar claramente el dominio de una misma cultura en aquellos territorios.

9.      Esta misma evidencia confirma que el pueblo de Golfito estaba subordinado a los señores del Valle del Diquís. Inclusive respalda la hipótesis de que esta comunidad alojaba al cacique y su corte cuando venían de pesca a vacacionar desde la serranía (propuesto por Hoopes, 1994).

10.  Los amerindios de la zona costera del suroeste de Costa Rica centralizaron y manejaron información estratégica en su cacicazgo principal, haciendo valer en la práctica hace varios siglos una máxima de nuestra era de la informática que liga el poder al manejo de la información. Pero fueron más allá, con medios tecnológicos rudimentarios establecieron un sistema de información geográfico marino-costero, cuyo uso práctico se ha referido.

11.  El sitio Buena Vista y la Fila Grisera demuestran el ingenio humano y la creatividad de que fue capaz aquel hombre que quiso perpetuar en un claro mensaje su conocimiento, poder y linaje a las generaciones futuras. Fue tal la sencillez y claridad de su mensaje, que 1000 años después podemos apreciar su filosofía natural y el nivel de desarrollo de aquel pueblo.

  1. El uso de un método numérico recurrente para disminuir el error en la medición de grandes distancias. La correcta ubicación geográfica de lugares ubicados a 30, 40, 50 y 70 kilómetros uno del otro. El uso implícito de ángulos y rumbos geográficos. La coherencia lógica entre las partes constitutivas de sus mapas hidrológicos y de la simbología utilizada. La coherencia para representar flujos de agua sometida a diferentes potenciales hidrostáticos, mareas y oleajes. El uso de esferas como marcadores de territorios en los valles y planicies bajo su dominio. Son un conjunto de elementos racionales que permiten asegurar que la civilización llegó a incorporar en el manejo de su ambiente principios científicos que bien constituyen el fundamento de una ciencia autóctona, lo que hoy llamaríamos un sistema de información geográfico. Sin duda se encuentra aquí evidencia fehaciente de que ellos diseñaron el primer mapa de nuestro territorio con un error aceptable para sus instrumentos de medición. Por todo ello debe llevarse a cabo un esfuerzo nacional para proteger estos lugares y divulgar nuestro conocimiento autóctono.

  REFERENCIAS

1.      Corrales-Ulloa, F. 2000. An evaluation og long term cultural change in Sourthen Central America: the ceramic record of the Diquís Archeological Subregion, Southern Costa Rica. Tesis de doctorado. Dep. of Antropology, Un. de Kansas, Lawrence.  
2.      Corrales-Ulloa, F. 2002. Los Primeros Costarricenses. Museo Nacional de Costa Rica. 85 p.
3.      Fonseca, O. 1996. Historia Antigua de Costa Rica: surgimiento y caracterización de la primera civilización costarricense. Editorial UCR.
4.      Fernández-Guardia, R. 1908. Cartas de Juan Vásquez de Coronado, Conquistador de Costa Rica. Imprenta de la viuda de Luis Tasso. Barcelona.
5.      Hoopes J.W. 1994. Contributions of Non-Agricultural Subsistence Strategies to the Formation of Complex Society in Coastal Zones of  Southern Costa Rica. Paper presented at the 59th Annual Meeting of the Society for American Archaeology, Anaheim, California, April 1994.
6.      Ibarra, E. 2003. Las Sociedades Cacicales De Costa Rica. Editorial de la Universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica. 248p.
7.      Linares, O., F. Ranere, Anthony Jr. eds. 1980. Adaptative Radiations in Prehistoric Panama.  Cambridge, Mass. Peabody Museum of Archaeology and Ethnology, Harvard University.
8.      Long, R.R. 1961. Mechanics of solids and fluids. Prentice-Hall, Inc. New Jersey.
9.      Lothrop, Samuel K. 1963 Archaeology of the Diquis Delta, Costa Rica. Papers of the Peabody Museum of Archaeology and Ethnology, Vol. 51. Harvard University, Cambridge.
10.  Pérez-Franco, R. 2000. Hipótesis arqueoastronómica sobre petrograbados panameños: arte rupestre, calendarios solares y enigmas. En: http://es.rp-f.com.
11.  Quintanilla, I. y A. Badilla. 2001. El impacto de los fenómenos naturales sobre los yacimientos arqueológicos de la llanura aluvial del delta del Diquís, Costa Rica. Revista Vínculos: Vol. 26.  Museo Nacional de Costa Rica.
12.  Quirós, G.E. 2004. Circulación del Golfo Dulce: un Fiordo Tropical. Sometido a la revista Boletín Meteorológico. IMN-CR.
13.  Quirós, G.E. 2004,b. Las esferas y glifos del Valle de Diquís: una muestra del desarrollo tecnológico alcanzado por los amerindios de Costa Rica. Sometida a Revista Vínculos, Museo Nacional de Costa Rica.
14.  Sol-Castillo, F. 2001. Nuevos datos para la Arqueología del Delta del Diquís: una prospección en la Fila Grisera. Revista Vínculos:26.  Museo Nacional de Costa Rica. Torreblanca-Padilla, C.A. 2001. Breve panorama de los estudios rupestres en Zacatecas. No.25.   Museo Arqueológico de La Quemada, Zacatecas. En:      http://rupestreweb.tripod.com/vinculos.html.
15.  Uribe J.M. e I. Borda, 2004. Jeroglíficos Precolombinos. Revista electrónica: http://members.fortunecity.com/rupestre/numero3. Publicación anual de GIPRI (especializada en arte rupestre de Colombia y Latinoamérica).


[2] Feyman R., 1972. Lectures on Physics. Fondo Educativo Interamericano.
[3] National Oceanographic and Atmospheric Administration. Dpto. Comercio. USA. 

[4] Función Y= Y (x,y,t) la cual cumple la condición que las componentes del caudal son dadas por  u=dY/dy, v=dY/dx
[5] Los glifos se han tomado de la publicación de Felipe Sol-Castillo, 2001.
[6] La arqueóloga I. Quintanilla refiere el uso de muros de contención para darle forma y estabilidad a las terrazas (comunicación personal,  agosto 2004)
[7] Referido por Sol-Castillo (2001)
[8] Cuya disposición geométrica ha inducido a buscar explicaciones astronómicas y  de origen extraterrestre. Por ejemplo, http://www.geocities.com/Paris/9111/pegasuse.htm ,
[9] Esta altura impide que la inundación del valle le afecte.
[10] Felipe Sol comenta la intención geométrica de los arreglos de petroglifos.
[11] Hay evidencia de que los caciques mayores acostumbraban tener centros de recreo para pescar (Hoopes, 1994).
[12] En castellano antiguo.
[13] Revisando cuidadosamente lo expresado por Vásquez de Coronado en sus cartas.
[14] Pérez-Franco nos detalla el uso intensivo de ángulos y geometría en los glifos de los amerindios de Chiriquí.
[15] Lugares señalados por el autor (Quirós, 2004) como aquellos en el Golfo Dulce con intensas corrientes marinas.