Resumen
Después de un
análisis del ambiente natural precolombino, se concluye que las calzadas
representan el esfuerzo organizado de comunidades indígenas numerosas y bajo un
orden cacical superior.
Se establece que la
longitud de las calzadas referidas por varios autores alcanza 1745km±7%. Se
analiza su distribución en el territorio de Costa Rica y se concluye que esta
red vial tiene su nodo principal en las vecindades del Volcán Turrialba, el
cual constituyó el paso de montaña obligado para los pobladores de las villas
del Pacífico y el Caribe Norte, atravesando el Valle del Guarco hacia el Caribe
Sur, a través de la depresión volcánica que desemboca en las llanuras del
actual cantón de Turrialba.
Establecida la
magnitud de la red de calzadas, se analiza el esfuerzo social a través de dos
modelos tecnológicos de construcción, lo que resulta en la cuantificación de la
mano de obra; y con ello, de los habitantes de la época –1,000.000 hab.- a
través de un proceso inductivo.
Abstract
After a pre-Columbian natural environmental analysis, I concluded the
footpaths represent the organized effort from indigenous big communities under
a caciquism superior order.
I establish the total length footpaths in 1745km±7%. Looking at the
space distribution I concluded this network has a vial node around the
Turrialba Volcano, which was the obligated mountain pass for the people from
Pacific and North Caribbean villas, crossing the El GuarcoValley to the South
Caribbean, using the volcanic depression until the Turrialba savanna.
I establish the footpaths magnitude and analyzed the social behavior
using two technological models of constructions: Cutris and Guayabo. In this
way I quantified the human labor effort and then, the total pre-Columbian
people using an inductive method (~1,000.000 persons)
Introducción
El diseño, las
dimensiones y la tecnología de construcción de las calzadas en el Sitio Guayabo
(Turrialba), son evidencia de que los amerindios disfrutaban de un nivel de
desarrollo tecnológico superior al que se conoce. Varias consecuencias lógicas
de derivan de esta infraestructura:
Calzadas de más de un
metro de profundidad, diámetro decreciente de las piedras en el plano vertical
desde 50-70cm. en la base hasta 10-15cm. en la superficie; constituyen un
diseño que le dan además de solidez y larga vida a la calzada, la capacidad de
soportar decenas de toneladas de peso por metro cuadrado. Una resistencia
superior a la que requiere el paso ocasional de pocas personas.
Fig.1 Calzada de piedra en el
Sitio Guayabo. Muestra peldaños, desagües, graduación vertical de
piedras, agregados y se notan
las pendientes diseñadas para atenuar la erosión por escorrentía.
Su ancho entre 7 y 10m. refiere una expectativa de recibir sobre ella varios cientos o miles de personas simultáneamente. Por lo tanto el número total habitantes en aquellos valles y planicies era superior a los miles.
Su pendiente y altura
sobre el terreno aledaño demuestra buenos conocimientos de ingeniería civil e
hidráulica. Diseño que le ha permitido subsistir durante varios siglos en un
ambiente tropical de alta precipitación y humedad, soportando el efecto
desgastante de raíces, animales, caída de árboles y otros agentes erosivos.
Para un diseño y
dirección de una obra similar, hoy día es preciso tener conocimiento en
resistencia de materiales, mecánica, dinámica de fluidos, hidráulica de cuencas
hidrográficas, cálculos de escorrentía y erosión, mecánica de suelos, mecánica
de sólidos; así como llevar adelante cálculos de presión y transmisión de
esfuerzos.
Estructuras
precolombinas similares han captado la atención de arqueólogos norteamericanos,
quienes a través de vuelos especializados con equipos de sensores remotos en el
infrarrojo, han logrado develar algunas estructuras pequeñas (12km largo)
alrededor del Volcán Arenal (Sheets, 2004), con base en diferencias térmicas
emitidas por los tiestos y las piedras enterradas[2] (Este método de
prospección puede emplearse en áreas geográficas que resulten de interés).
Con el devenir de su avance social hacia la organización aldeano cacical
(300 años A.C. hasta 1500 años D.C., Corrales, 2002), las villas se organizaron
bajo un gobierno local que impulsó el prestigio del cacique y su corte, así
como obras físicas trascendentes que tuvieran significado para la mayoría de
los habitantes y por medio de las cuales
el pueblo percibiera beneficio social y personal. Con esta intención se distinguen tres tipos
de construcciones que constituyen los pilares del desarrollo tecnológico
alcanzado (Quirós, 2004,b):
Edificios de madera,
bejuco y palma. El aporte transcultural del norte de Colombia es más fuerte al
declinar la cultura Maya y tiene gran aceptación entre las culturas de la Baja
Mesoamérica, pues a diferencia de su trato con las culturas del norte, comparte
con estas condiciones similares de ambiente[3]: temperatura,
precipitación, régimen de lluvias, entre otras variables condicionantes para el
desarrollo. Estas culturas tienen como rasgos característicos para lo que nos
ocupa, unidades de población dispersas, excelencia en la construcción de
viviendas de madera y paja incluyendo grandes casas comunales (Ferrero, 2001),
las cuales por su amplitud y complejidad requerían de arquitectos para su
diseño y construcción, así como de obreros especializados en cortes y uniones
entre los troncos, los cuales alcanzaban 3.5m de diámetro[4] ; y que por tanto se
pueden asimilar estructuralmente a columnas de 20 toneladas.
Acueductos. En términos tecnológicos esta obra deja ver elementos trascendentes:
a.
El diseño de Guayabo indica
conocimientos de hidráulica del tipo que se requirió para establecer los
acueductos en los Andes por los Incas: mecánica de fluidos, presión hidráulica,
mecánica clásica, entre otros. La tecnología empleada supera la requerida para
el trazado de las calzadas.
b.
El
manejo de la piedra es exquisito, pues se hacen coincidir aristas, pesos y
contrapesos, formas y diámetros. Esto
demuestra que existían técnicos que conocían de la exfoliación de las rocas y
que tenían las herramientas para lograr simetrías importantes.
Fig.
2 Acueducto del sitio arqueológico Guayabo. Muestra un elaborado trabajo de la
piedra, incluyendo desgaste, colocación, manejo de aristas, pesos y
contrapesos; de tal forma que mientras el agua circula, es filtrada y mantiene
un flujo constante.
Calzadas: a las cuales nos referiremos in extenso a continuación: este análisis busca una explicación racional del porqué existió esta infraestructura vial, qué dimensiones tenía y cuál era su importancia; con el propósito de establecer que la estatura tecnológica de los habitantes precolombinos en Costa Rica corresponde a un nivel de desarrollo superior.
Calzadas: ambiente vs desarrollo tecnológico
Varios autores
coinciden en que los primeros costarricenses en particular; y en general muchos
de los habitantes de Mesoamérica, no necesitaron de pirámides o edificios de piedra
majestuosos para desarrollar sus culturas[5]. Que la explicación radica
en las condiciones de su ambiente. En este análisis[6], incorporo algunos
elementos ambiente-sociedad de nuestra región mesoamericana que son
trascendentes y condicionan la cultura tecnológica de aquellos pueblos.
La exposición a
sismos frecuentes[7],
huracanes, erupciones y fenómenos de alta precipitación repentinos[8], no permitió la
tranquilidad suficiente para formar megápolis y con ello las culturas no se
dieron a la tarea de construir grandes monumentos. Esta misma situación ha prevalecido en el
hombre moderno en países como Honduras, Nicaragua y Costa Rica, aunque hoy día
se tenga un conocimiento mejor de las causas y probabilidad de ocurrencia de
estos fenómenos naturales. Quintanilla y Badilla (2001) atribuyen a
inundaciones sucesivas en períodos de varios años, el desarrollo de una cultura que aprendió a
incorporar este fenómeno natural recurrente en el Valle del Diquís. Sheets
(2004) propone que las poblaciones alrededor del Volcán Arenal después de
cientos de años aprendieron a vivir en
medio de las coladas de lava y erupciones, adaptando su modo de vida a esta
situación natural. Las calzadas son entonces, una obra arquitectónica permanente
la cual resiste por su naturaleza y diseño los fenómenos naturales
adversos.
La topografía local
establece 34 cuencas hidrográficas diferenciadas, 10 valles –algunos
intermontanos- y 4 llanuras principales. Un número alto de ecosistemas, cada
uno con su propio microclima, el cual da lugar a condiciones ambientales
particulares que diferencian localidades geográficas relativamente cercanas. En
una sociedad primitiva ligada a la realidad de la naturaleza que le rodeaba estas
condiciones ambientales indujeron microculturas (para establecer una
terminología congruente). Su ecosistema les brindaba seguridad y marcó una identidad
microambiental manifiesta en su cerámica (Ferrero, 2001). Pero al crecer la
población, aumentar su complejidad social e incorporar culturas de otras
latitudes, el permanecer estáticos en su ecosistema les causaba aislamiento,
monotonía y limitación a su cultura autóctona. Por ello en cierto momento de su
desarrollo, emprendieron acciones como grupo social por medio de las cuales
arribaron a mayores estratos culturales[9] que les impulsaron a
niveles mayores de comunicación y comercio, entre otros. Las calzadas fueron un medio tecnológico
para lograrlo.
Quesada (1980)
describe con amplitud la feria de Nicoya en el siglo XVI, en una ciudad de
10.000 habitantes cercanos al cacique. Aquí se describe una tradición milenaria
de comercio y relación entre villas, que incluía pobladores de su misma raza,
así como de tribus y villas lejanas, las cuales acudían a intercambiar
productos en un comercio de carácter regional.
Se manejaban unos 380 artículos, desde moluscos del Pacífico hasta
tejidos de algodón, carne salada de animales y herramientas. Las ferias
constituían no solo un lugar de intercambio comercial, si no, también cultural,
político y religioso.
Sheets (2004) destaca
la feria como una institución social y de comercio entre villas. Por tanto resulta razonable suponer que esta
sociedad tenía tiempo suficiente para fiestas y reuniones extravillas, para lo
cual se preparaban como única actividad de comercio y diversión comunitaria que
trascendía sus fronteras a través de las calzadas[10]. Estas fueron en ese
entorno el vehículo que facilitó el encuentro.
En aquella época la
tracción para arrastrar objetos grandes dependía exclusivamente de la fuerza
humana. Y aunque manejaron el círculo y la esfera en su arquitectura y pintura,
no usaron la rueda. Por lo tanto la
calzada se vuelve un medio tecnológico para poder llevar a grandes distancias
piedras para acueductos, bases de edificios, estatuas; así como troncos que
utilizaron en la construcción de sus grandes edificios (Quesada, 1980).
Ambientes tropicales
de alta diversidad biológica son de reducida sostenibilidad, al compararlos con
ambientes más estables de media latitud. Si se practica sobre estos prácticas
agrícolas con poca variedad de especies, prodigan las plagas, la degeneración
biológica y el agotamiento del suelo[11], lo cual provocó la
desaparición de una cultura que no migró oportunamente a nuevos territorios
sobre suelo hondureño y guatemalteco (mayas). Esta experiencia, conocida en el
período aldeano cacical (Corrales, 2002) por nuestras culturas
tropicales mesoamericanas, influyó para desarrollar obras civiles que
garantizaran la movilidad oportuna de sembradíos y cosechas.
Conceptos religiosos
traídos desde Colombia promulgaban un gran respeto a la Madre Naturaleza (pacha
mama) y deben haber inducido una conducta racional-ambiental, la cual
impulsó el equilibrio hombre-naturaleza. En tal sentido, llevar a cabo
actividades que dañen el ambiente de forma permanente, tal como grandes
ciudades y su infraestructura, era una afrenta a los dioses. No así las
calzadas, vínculo con villas cercanas de bajo impacto ambiental.
Para culminar este
concepto refiero una cita trascendente (Quesada 1980: 212, 215): podemos decir
que las características ecológicas condicionan una técnica arquitectónica
propia, resistente a las inclemencias del tiempo, con adecuado equilibrio
térmico y fácilmente renovables. El ecodesarrollo del complejo en cuestión[12]
recreó su mundo social, económico y político y lo condicionó a sus propias
creaciones e invenciones, al tiempo que refinó la herencia cultural que traía
de su patria nativa[13]....
Calzadas: ambiente vs cultura personal
El ser humano con sus
vivencias, creencias, actitudes y sentimientos, es la base en que descansa la cultura y el ser de una sociedad. Por ello
si indagamos esta realidad, podríamos entender su comportamiento social y con
ello su tecnología.
- olvidemos el neón de las ciudades,
el ruido de los autos y de la pantalla de la televisión. Situémonos en aquel
contexto prístino, prestemos atención al murmullo del río, al canto del
yigüirro y a la luz de la luna sobre el bosque... así encontramos a un hombre y
a una mujer en un ecosistema donde....-:
Las condiciones
ambientales durante el día son tan favorables que no limitan la actividad
humana. La variación estacional de temperatura alcanza 4°C, variación menor que
la existente entre el día y la noche de 8°C. Por ello cosechaban sus alimentos
frescos cada día sin necesidad de almacenarlos: yuca, pejibaye, tiquizque,
maíz, frijoles, pescado, armadillo, paloma; pues el clima es tan benévolo que
sabido es mañana no hará ni frío ni calor; y si llueve por la tarde la mañana
estará pletórica de sol.
La densa red hídrica
proveía agua suficiente todo el año. No hacían falta acueductos u obras de
ingeniería imponentes para tener el agua en las ciudades. Por el contrario las
ciudades estaban a la orilla del río. La sequía era relativa pues siempre los
ríos mantenían un caudal mínimo.
Ríos, riachuelos y
las extensas playas propias de un istmo de tan solo 200km de ancho, permitían
un contacto diario con el agua cristalina, la cual invitaba a refrescarse
varias veces al día y a hacer del río lugar de reunión diario[14].
En un clima cuya
temperatura oscila entre 18°C y 30°C no es preciso arroparse. Por ello el
vestido no debió ser importante entre el común de las gentes y no representó
una barrera para una comunicación abierta entre personas.
Así el ecosistema y
las condiciones ambientales favorecen la necesidad del individuo por
intercambiar productos, conocer el mundo exterior, obtener ventajas para su
familia, disfrutar el ambiente que no impone limitaciones. Por ello la calzada
surge como la obra monumental de ingeniería del indígena, la cual le permite al
individuo comunicarse desde su microcultura y microambiente hacia el exterior.
Esta se convierte en un medio tecnológico que le permite trascender su entorno,
lograr una visión cosmopolita del mundo que le rodea y con ello, acrecentar su
cultura. Como resultado siglos después coinciden investigadores en establecer
la mezcla de culturas indígenas como un elemento común en nuestro territorio.
Calzadas: descripción de la obra
Existen varias
referencias a la red vial precolombina.
o
Quesada
(1980) describe un complejo residencial de 85ha debidamente entrelazado en su
red vial con los principales centros culturales
de la época. A saber: la zona de volcanes en la Cordillera Volcánica
Central, el Lago de Nicaragua que los lleva a las culturas aledañas a los
volcanes en su interior (especialmente Solentiname, citado por Vásquez de Coronado) y el río San Juan, puerta de
entrada a las culturas del mar Caribe.
o
Stone
(1966:22, citada por Quesada, 1980:194) identifica varias calzadas que tienen
hasta 7 metros de ancho, enterradas un metro o más, con bordes del mismo
material.
o
Ibarra
(2003:43) dibuja la red vial precolombina e incorpora el detalle establecido
por Stone y Quesada.
o
Sheets
(2004) describe algunas calzadas en la región del Volcán Arenal.
El Cuadro 1 resume y
cuantifica la información precedente.
Cuadro 1
Principales calzadas
referidas históricamente
(*)La longitud se
calculó con base a un trazado hecho sobre el Mapa 7 de Ibarra (2003)
debidamente ampliado, incorporando el factor de sinuosidad indicado. Este
expresa una adición por variaciones en la vertical. El valor obtenido se considera
una medición por efecto más que por exceso.
Como resultado se
obtiene un total de 1745km±7% de
calzadas conocidas, así como una distribución geográfica inhomogénea, con
énfasis en el Caribe Central y en los alrededores del Valle del Guarco y de los
volcanes Turrialba e Irazú..
La distribución
espacial de las calzadas permite concluir su intención por unir las bases de
los volcanes. Estos constituyen nodos viales y sin duda, lugares importantes
para los pueblos indígenas.
Alrededor del Volcán
Turrialba se halla la mayor concentración de calzadas, lo cual indica una gran
actividad humana en la región. De hecho dentro de la logística del transporte
precolombino, constituye el centro de comunicación vial y posiblemente la vía obligada
para el intercambio comercial con los
pueblos caribeños, colombianos y
mexicanos.
Calzadas: el recurso humano
Construir esta red
vial requería de un recurso humano cuantioso y calificado. Por ello es preciso
cualificar la mano de obra disponible con base en una planificación vial
detallada, la cual incluya la lógica metodológica, la capacidad humana del
hombre del siglo XV y la tecnología de la época.
Dado lo especializado
del tema, en el ANEXO 1 se presenta este cálculo utilizando dos modelos de
calzada referidos por varios autores y que representan alternativas diferentes
de desarrollo tecnológico, pues los diseños y materiales utilizados difieren
entre si. A saber: Cutris y Guayabo.
Para construir una
red vial con la tecnología de la época, los obreros requerían un mínimo de 5
años en cada villa promedio. Se puede suponer razonable la estimación, pues
cada camino requiere además de constante mantenimiento por los mismos obreros,
considerando su construcción rústica.
Del análisis hecho,
resulta que para construir una obra de ingeniería como esta en un tiempo
razonable, la cantidad de obreros es del orden de tres mil y seis mil
respectivamente.
Quirós (2004) propone
que en Costa Rica Precolombina existían 54 villas indígenas, lo cual indica que
cada villa tenía un espacio vital de unos 945km2. O sea, su
microcultura se desarrollaba en un ecosistema de unos 31 km. de diámetro.
Por otro lado, si se
calcula del total de los 1745km de calzadas cuanto corresponde a cada villa, el
cociente da 32km, una cifra que termina de armonizar el panorama expuesto.
No obstante, una red
de calzadas razonable para un cacicazgo bien desarrollado como el Guarco,
Garabito, Boruca, Turucaca o Nicoya; debiera tener una extensión de unos 100
km, lo cual equivale a la medida de la periferia del ecosistema promedio. Este
esfuerzo humano les permitía contar con una red vecinal de caminos para
fomentar el comercio y la visita a otras villas, así como acceso a lugares
sagrados y áreas productivas de agricultura.
Los modelos
tecnológicos analizados para la construcción de calzadas, establecen
requerimientos de mano de obra diferentes. Un análisis de los criterios e
información sobre la ocupación social en las villas, expresados por autores
como Quesada (1980), Ferrero (2001) y Sheets (2004), permite razonablemente
establecer que el 15% de la población corresponde al sector productivo de los
constructores, lo cual a su vez permite cuantificar la población total y la de
otros sectores sociales, según su importancia y función social. Esto es, a
través de un proceso de inducción matemático si se conoce una parte pequeña de
la estructura social, se puede calcular la restante. El Cuadro 2 presenta el
análisis socio-numérico.
Cuadro 2.
Modelo de distribución de
funciones sociales en una villa indígena,
de acuerdo a su capacidad
para el desarrollo de obras civiles.
Si se compara el
resultado anterior con el trabajo de Quirós (2004), se encuentra el mismo
número total de habitantes obtenido por otro método diferente. Por lo tanto se
puede concluir que el modelo Cutris de construir calzadas estaba más al alcance
de los pobladores precolombinos, pues armoniza con los habitantes disponibles.
En contraposición, el
llevar a cabo las mismas calzadas pero bajo el modelo tecnológico Guayabo,
equivaldría a desatender funciones básicas de la villa; y con ello poner en
peligro el equilibrio social. Salvo que intervengan procesos de esclavitud que
hubiesen proporcionado mano de obra abundante.
Por tal motivo se puede concluir que la tecnología Guayabo se aplicó
solo a calzadas principales de acceso a los poblados, o en caminos
correspondientes a pueblos numerosos o fuertes militarmente.
Desde otra
perspectiva, si se acude al criterio de otros autores que proponen niveles
menores de población amerindígena, se obtienen resultados interesantes. Veamos:
Cuadro 3.
Población precolombina según
varios autores
y su correlación con la
capacidad tecnológica para la construcción de calzadas.
De este Cuadro
concluimos que si la población total de amerindígenas solo llegaba a 400.000
habitantes, no había capacidad para haber construido la red de calzadas. Pues
una población por villa de 6.000 o 7.000 personas, eran incapaces de emprender
una tarea tecnológica tan ardua para su grupo humano. De ser así, se produciría
un desgaste social que hubiese terminado por extinguir la obra o la villa.
Dicho en otros términos, con una densidad de habitantes del orden de 7 a 8
hab/km2, la sociedad no habría alcanzado la masa crítica para
establecer una división de funciones sociales que le hubiese permitido llevar a
cabo una tarea de esta naturaleza, lo cual coincide con Sheets (2004).
Conclusiones
1.
Las calzadas son la muestra masiva
del desarrollo tecnológico de los habitantes precolombinos, por su extensión,
importancia social y características. Tal obra solo pudo haber sido construida
por un grupo social con una adecuada subdivisión de funciones y bajo un
liderazgo fuerte.
2.
La longitud de las calzadas
alcanza 1745 kilómetros,
distancia que corresponde a una parte del total, pues como se ha sostenido por
varios autores la extracción de piedras, el asfaltado y la demolición
contemporánea dañaron esta infraestructura y dejaron en el olvido buen número
de calzadas.
3.
Más que la construcción de
cerámica y metates, la gran obra arquitectónica de los amerindios fue la red de
calzadas. El análisis de la génesis de esta obra tecnológica, permite a su vez
identificar rasgos de la composición, la complejidad y la estructura social de
aquella cultura.
4.
La distribución geográfica de las
calzadas, indica que la región de mayor tráfico continental se ubica en las
vecindades del Volcán Turrialba.
5.
Un fuerte tráfico humano se
evidencia desde el Pacífico y el Caribe Norte, hacia el Caribe Sur atravesando
por el paso de montaña que conduce desde el Valle del Guarco hasta la planicie
del actual cantón de Turrialba.
6.
Si el ambiente marcó el paso al
desarrollo cultural del indígena, las calzadas expresan el mejor dominio del
hombre sobre la naturaleza, su obra tecnológica más prolífica, la cual ha sido
ignorada en su magnitud, significado y consecuencias sociales.
7.
Desenredar la madeja de calzadas
bien puede conducir a conocer mejor el manejo del ambiente por aquellas
culturas, lo mítico y el simbolismo de los volcanes, la realidad del comercio y
los lazos culturales con culturas exógenas.
Anexo 1
Cálculo de la
mano de obra indígena para la construcción de calzadas
Calzada tipo Sitio Cutris
La Fig. 3 presenta una sección típica de
estructura de la calzada utilizada en el sitio Cutris, con una profundidad
media de 60cm y un ancho de 7 metros (Stone, 1966; Quesada, 1980).
Fig. 3. Sección de una calzada similar al
Sitio Cutris. La dimensión es de 1 metro de largo, 7 metros de ancho y 60cm. de
profundidad. La piedra usada es canto rodado que proviene de ríos cercanos, con
diámetro medio de 15x25cm. y peso medio de 5kg. El agregado es arcilla, arena
de río o una mezcla de ambas.
Considerando las dimensiones referidas, un
metro lineal de construcción es equivalente a colocar 448 piedras ordenadas, las cuales ocupan un
volumen de 0.187m3, lo cual requiere de 3.899m3 de
agregado en medio de ellas.
Para estimar la mano de obra requerida, se
parte del hecho de que no se utilizaba maquinaria de ningún tipo, no se usaba
la rueda y todo el material era acarreado a mano y utilizando la fuerza humana.
Los instrumentos consistían en sacos de
algodón y bejuco para acarrear materiales: chicubites; así como hachas y
cuchillos rústicos para remover piedras, malezas y troncos.
Para el acarreo de piedra se supone cada
hombre transporta 8 piedras por viaje, o sea 40kg.
Para el acarreo de agregado se supone cada
hombre transporta un saco a la vez de 40kg. Cada metro cúbico equivale a 20
sacos, de dimensiones 40x40cm. Por ello se requieren 78 sacos de agregado por
cada metro lineal de avance de obra.
4 hombres son suficientes para preparar el
terreno por día.
Para la construcción misma, se requiere
colocar el agregado, la piedra y hacer una labor que requiere de mayor técnica
personal. Aquí utilizo la relación de operarios que levantan muros de piedra en
las haciendas del Golfo de Fonseca actualmente, cuya labor es idéntica a los
indígenas pues solo utilizan manos y palancas de madera. Allá 2 hombres
levantan un muro de 1.50mx0.81mx40m de largo, en 10 días. Lo cual equivale a
2.4m3 por hombre por día.
Cuadro 4.
Demanda de mano de obra por
cada metro lineal de construcción por día. Calzada tipo Cutris.
Labor
|
Distancia media a la
fuente del material
|
Número de acarreos diarios
|
Unidades por día
|
Total de material
|
Hombres por día de trabajo
por c/metro lineal
construido
|
Acarreo
piedra
|
10 km.
|
3
|
24
|
448 piedras
|
18.66
|
Acarreo de
agregado
|
10 km.
|
3
|
3
|
78 sacos
|
26
|
Zanjeo y
remoción de obstáculos
|
0
|
-
|
-
|
4.2m3
|
4
|
Construcción
|
-
|
-
|
-
|
4.2m3
|
10.08
|
Dirección y
supervisión
|
-
|
-
|
-
|
2
|
|
Total
|
60.74
|
Del resultado anterior se infiere que para
construir 100 metros de calzada, se ocupan 6074 obreros por día; o bien se
construyen 50 metros por día con 3037 obreros. Esta cuadrilla construiría una
calzada de 10km de largo en 200 días laborales, o sea, un año calendario de
trabajo. Cifra razonable para aquella cultura, considerando condiciones
ambientales, días festivos, guerras y ferias.
Calzada tipo Sitio Guayabo
La
dimensión es 120cm de profundidad y supondremos las demás dimensiones
iguales. La piedra usada es canto
rodado, con diámetros diferenciados de 60cm, 30cm y 15cm con un peso medio de
20kg. El agregado es arcilla, arena de río o una mezcla de ambas.
1 metro lineal de construcción equivale a
colocar 896 piedras ordenadas, las cuales ocupan un volumen de 0.374m3,
lo cual requiere de 7.798m3 de agregado en medio de ellas.
Para el acarreo de piedra se supone cada
hombre transporta 2, 8 ó 16 piedras por viaje, o sea un equivalente a 40kg al
hombro en una caminata de 10km de largo; entre veredas, ríos y barro.
Para el acarreo de agregado se supone que cada
hombre transporta un saco a la vez, de 40kg. Cada metro cúbico equivale a 20
sacos de 40x40cm. Por ello se requieren 156 sacos de agregado por cada metro
lineal de avance de obra.
Cuadro 5.
Demanda de mano de obra por
cada metro lineal de construcción por día, calzada tipo Guayabo.
Labor
|
Distancia media a
la fuente del material
|
Hombres por día de
trabajo por c/metro lineal construido
|
Acarreo piedra
|
10 km.
|
37.32
|
Acarreo de agregado
|
10
|
52
|
Zanjeo y remoción de obstáculos
|
0
|
8
|
Construcción
|
-
|
20.16
|
Dirección y supervisión
|
-
|
2
|
Total
|
119.48
|
Del resultado total se deduce que para
construir 50 metros de calzada por día, se ocupan 5.974 obreros. Esta cuadrilla
construiría una calzada de 10km de largo en 200 días laborales, o sea, un año
calendario de trabajo.
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Rica, San José, Costa Rica. 248p.
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Costa Rica.
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muestra del desarrollo tecnológico alcanzado por los amerindios de Costa Rica.
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Footpaths in Costa Rica. Project Summary. Comunicación personal.
11. Stone, Doris. 1966. Introducción a la
Arqueología de Costa Rica. Museo Nacional. San José. Costa Rica.
----------------
2] En
capas de poca profundidad: 1-3m, pues estos materiales atrapan mayor cantidad
de energía térmica y la emiten de forma más intensa que las capas de tierra cercanas (Arnold, 1998).
[3] El
Ecuador Meteorológico oscila anualmente entre los 11° y los 3° de latitud
norte, desde Colombia hasta Costa Rica (Quirós, 1999).
[4]
Observado por Vásquez de Coronado, 1563.
[5] Entre
ellos: Quesada, 1980; Ferrero, 2001.
[6] El
autor nació y creció en una comunidad pseudo rural de Costa Rica. De 1997 al
año 2000 trabajó para la CCAD, residiendo por tres años en la cuenca del Golfo
de Fonseca en un proyecto de desarrollo rural en la costa. Durante esta fase
tuvo un estrecho contacto con comunidades rurales dispersas, las cuales no
cuentan con electricidad, ni agua potable, ni servicios públicos, ni tracción
motora.
[7] Tales
como algunos desastres naturales modernos en la Región: los terremotos de
Nicoya (1950), Nicaragua (1974), Bocas del Toro (1992).
[8] Por
ejemplo el impacto de un huracán escala 5 como Mitch (1999) sobre la región
hace 1000 años.
[9] Tal
como expresa Ferrero, 2001: una cultura también es un ajuste a otras
culturas de su medio, a una parte superorgánica de su ambiente. Por lo tanto,
el principio que todas las culturales se caracterizan por cambios continuos,
definitivamente tiene un significado profundo.
[10] Costumbre que prevalece hoy en la zona rural
costera del Golfo de Fonseca, expresado como las vigilias, una actividad
que reúne a las comarcas vecinas (40km. a la redonda) alrededor de motivos
religiosos, pero donde se consume licor, se llevan guitarras, se canta; pero
sobretodo, se narran los últimos hechos y se lucen las mejores galas
[11] Tal
como se observa en las actividades agrícola de subsistencia en el norte de
Nicaragua y sur de Honduras.
[12] Los
Chorotegas
[14] Tal
como sucedía en Costa Rica en los años 50´s y sucede hoy en la zona rural
costera del Golfo de Fonseca



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