martes, 15 de abril de 2014

La red de calzadas precolombinas: un indicador del desarrollo tecnológico


Resumen 
Después de un análisis del ambiente natural precolombino, se concluye que las calzadas representan el esfuerzo organizado de comunidades indígenas numerosas y bajo un orden cacical superior.
Se establece que la longitud de las calzadas referidas por varios autores alcanza 1745km±7%. Se analiza su distribución en el territorio de Costa Rica y se concluye que esta red vial tiene su nodo principal en las vecindades del Volcán Turrialba, el cual constituyó el paso de montaña obligado para los pobladores de las villas del Pacífico y el Caribe Norte, atravesando el Valle del Guarco hacia el Caribe Sur, a través de la depresión volcánica que desemboca en las llanuras del actual cantón de Turrialba. 

Establecida la magnitud de la red de calzadas, se analiza el esfuerzo social a través de dos modelos tecnológicos de construcción, lo que resulta en la cuantificación de la mano de obra; y con ello, de los habitantes de la época –1,000.000 hab.- a través de un proceso inductivo.

Abstract

After a pre-Columbian natural environmental analysis, I concluded the footpaths represent the organized effort from indigenous big communities under a caciquism superior order.

I establish the total length footpaths in 1745km±7%. Looking at the space distribution I concluded this network has a vial node around the Turrialba Volcano, which was the obligated mountain pass for the people from Pacific and North Caribbean villas, crossing the El GuarcoValley to the South Caribbean, using the volcanic depression until the Turrialba savanna.

I establish the footpaths magnitude and analyzed the social behavior using two technological models of constructions: Cutris and Guayabo. In this way I quantified the human labor effort and then, the total pre-Columbian people using an inductive method (~1,000.000 persons)

Introducción

El diseño, las dimensiones y la tecnología de construcción de las calzadas en el Sitio Guayabo (Turrialba), son evidencia de que los amerindios disfrutaban de un nivel de desarrollo tecnológico superior al que se conoce. Varias consecuencias lógicas de derivan de esta infraestructura:
Calzadas de más de un metro de profundidad, diámetro decreciente de las piedras en el plano vertical desde 50-70cm. en la base hasta 10-15cm. en la superficie; constituyen un diseño que le dan además de solidez y larga vida a la calzada, la capacidad de soportar decenas de toneladas de peso por metro cuadrado. Una resistencia superior a la que requiere el paso ocasional de pocas personas.

 Fig.1 Calzada de piedra en el Sitio Guayabo. Muestra peldaños, desagües, graduación vertical de

piedras, agregados y se notan las pendientes diseñadas para atenuar la erosión por escorrentía. 
  


Su ancho entre 7 y 10m. refiere una expectativa de recibir sobre ella varios cientos o miles de personas simultáneamente. Por lo tanto el número total habitantes en aquellos valles y planicies era superior a los miles.
Su pendiente y altura sobre el terreno aledaño demuestra buenos conocimientos de ingeniería civil e hidráulica. Diseño que le ha permitido subsistir durante varios siglos en un ambiente tropical de alta precipitación y humedad, soportando el efecto desgastante de raíces, animales, caída de árboles y otros agentes erosivos. 
Para un diseño y dirección de una obra similar, hoy día es preciso tener conocimiento en resistencia de materiales, mecánica, dinámica de fluidos, hidráulica de cuencas hidrográficas, cálculos de escorrentía y erosión, mecánica de suelos, mecánica de sólidos; así como llevar adelante cálculos de presión y transmisión de esfuerzos.
Estructuras precolombinas similares han captado la atención de arqueólogos norteamericanos, quienes a través de vuelos especializados con equipos de sensores remotos en el infrarrojo, han logrado develar algunas estructuras pequeñas (12km largo) alrededor del Volcán Arenal (Sheets, 2004), con base en diferencias térmicas emitidas por los tiestos y las piedras enterradas[2] (Este método de prospección puede emplearse en áreas geográficas que resulten de interés). 
Con el devenir de su avance social hacia la organización aldeano cacical (300 años A.C. hasta 1500 años D.C., Corrales, 2002), las villas se organizaron bajo un gobierno local que impulsó el prestigio del cacique y su corte, así como obras físicas trascendentes que tuvieran significado para la mayoría de los habitantes y  por medio de las cuales el pueblo percibiera beneficio social y personal.  Con esta intención se distinguen tres tipos de construcciones que constituyen los pilares del desarrollo tecnológico alcanzado (Quirós, 2004,b):
Edificios de madera, bejuco y palma. El aporte transcultural del norte de Colombia es más fuerte al declinar la cultura Maya y tiene gran aceptación entre las culturas de la Baja Mesoamérica, pues a diferencia de su trato con las culturas del norte, comparte con estas condiciones similares de ambiente[3]: temperatura, precipitación, régimen de lluvias, entre otras variables condicionantes para el desarrollo. Estas culturas tienen como rasgos característicos para lo que nos ocupa, unidades de población dispersas, excelencia en la construcción de viviendas de madera y paja incluyendo grandes casas comunales (Ferrero, 2001), las cuales por su amplitud y complejidad requerían de arquitectos para su diseño y construcción, así como de obreros especializados en cortes y uniones entre los troncos, los cuales alcanzaban 3.5m de diámetro[4] ; y que por tanto se pueden asimilar estructuralmente a columnas de 20 toneladas.
Acueductos. En términos tecnológicos esta obra deja ver elementos trascendentes:
a.       El diseño de Guayabo indica conocimientos de hidráulica del tipo que se requirió para establecer los acueductos en los Andes por los Incas: mecánica de fluidos, presión hidráulica, mecánica clásica, entre otros. La tecnología empleada supera la requerida para el trazado de las calzadas. 
b.      El manejo de la piedra es exquisito, pues se hacen coincidir aristas, pesos y contrapesos, formas y diámetros.  Esto demuestra que existían técnicos que conocían de la exfoliación de las rocas y que tenían las herramientas para lograr simetrías importantes.



Fig. 2 Acueducto del sitio arqueológico Guayabo. Muestra un elaborado trabajo de la piedra, incluyendo desgaste, colocación, manejo de aristas, pesos y contrapesos; de tal forma que mientras el agua circula, es filtrada y mantiene un flujo constante.

  



Calzadas: a las cuales nos referiremos in extenso a continuación: este análisis busca una explicación racional del porqué existió esta infraestructura vial, qué dimensiones tenía y cuál era su importancia; con el propósito de establecer que la estatura tecnológica de los habitantes precolombinos en Costa Rica corresponde a un nivel de desarrollo superior. 

Calzadas: ambiente vs desarrollo tecnológico

Varios autores coinciden en que los primeros costarricenses en particular; y en general muchos de los habitantes de Mesoamérica, no necesitaron de pirámides o edificios de piedra majestuosos para desarrollar sus culturas[5]. Que la explicación radica en las condiciones de su ambiente. En este análisis[6], incorporo algunos elementos ambiente-sociedad de nuestra región mesoamericana que son trascendentes y condicionan la cultura tecnológica de aquellos pueblos. 
La exposición a sismos frecuentes[7], huracanes, erupciones y fenómenos de alta precipitación repentinos[8], no permitió la tranquilidad suficiente para formar megápolis y con ello las culturas no se dieron a la tarea de construir grandes monumentos.  Esta misma situación ha prevalecido en el hombre moderno en países como Honduras, Nicaragua y Costa Rica, aunque hoy día se tenga un conocimiento mejor de las causas y probabilidad de ocurrencia de estos fenómenos naturales. Quintanilla y Badilla (2001) atribuyen a inundaciones sucesivas en períodos de varios años,  el desarrollo de una cultura que aprendió a incorporar este fenómeno natural recurrente en el Valle del Diquís. Sheets (2004) propone que las poblaciones alrededor del Volcán Arenal después de cientos de años aprendieron a  vivir en medio de las coladas de lava y erupciones, adaptando su modo de vida a esta situación natural. Las calzadas son entonces, una obra arquitectónica permanente la cual resiste por su naturaleza y diseño los fenómenos naturales adversos. 
La topografía local establece 34 cuencas hidrográficas diferenciadas, 10 valles –algunos intermontanos- y 4 llanuras principales. Un número alto de ecosistemas, cada uno con su propio microclima, el cual da lugar a condiciones ambientales particulares que diferencian localidades geográficas relativamente cercanas. En una sociedad primitiva ligada a la realidad de la naturaleza que le rodeaba estas condiciones ambientales indujeron microculturas (para establecer una terminología congruente). Su ecosistema les brindaba seguridad y marcó una identidad microambiental manifiesta en su cerámica (Ferrero, 2001). Pero al crecer la población, aumentar su complejidad social e incorporar culturas de otras latitudes, el permanecer estáticos en su ecosistema les causaba aislamiento, monotonía y limitación a su cultura autóctona. Por ello en cierto momento de su desarrollo, emprendieron acciones como grupo social por medio de las cuales arribaron a mayores estratos culturales[9] que les impulsaron a niveles mayores de comunicación y comercio, entre otros.   Las calzadas fueron un medio tecnológico para lograrlo.
Quesada (1980) describe con amplitud la feria de Nicoya en el siglo XVI, en una ciudad de 10.000 habitantes cercanos al cacique. Aquí se describe una tradición milenaria de comercio y relación entre villas, que incluía pobladores de su misma raza, así como de tribus y villas lejanas, las cuales acudían a intercambiar productos en un comercio de carácter regional.  Se manejaban unos 380 artículos, desde moluscos del Pacífico hasta tejidos de algodón, carne salada de animales y herramientas. Las ferias constituían no solo un lugar de intercambio comercial, si no, también cultural, político y religioso. 
Sheets (2004) destaca la feria como una institución social y de comercio entre villas. Por tanto resulta razonable suponer que esta sociedad tenía tiempo suficiente para fiestas y reuniones extravillas, para lo cual se preparaban como única actividad de comercio y diversión comunitaria que trascendía sus fronteras a través de las calzadas[10]. Estas fueron en ese entorno el vehículo que facilitó el encuentro.
En aquella época la tracción para arrastrar objetos grandes dependía exclusivamente de la fuerza humana. Y aunque manejaron el círculo y la esfera en su arquitectura y pintura, no usaron la rueda. Por lo  tanto la calzada se vuelve un medio tecnológico para poder llevar a grandes distancias piedras para acueductos, bases de edificios, estatuas; así como troncos que utilizaron en la construcción de sus grandes edificios (Quesada, 1980).
Ambientes tropicales de alta diversidad biológica son de reducida sostenibilidad, al compararlos con ambientes más estables de media latitud. Si se practica sobre estos prácticas agrícolas con poca variedad de especies, prodigan las plagas, la degeneración biológica y el agotamiento del suelo[11], lo cual provocó la desaparición de una cultura que no migró oportunamente a nuevos territorios sobre suelo hondureño y guatemalteco (mayas). Esta experiencia, conocida en el período aldeano cacical (Corrales, 2002) por nuestras culturas tropicales mesoamericanas, influyó para desarrollar obras civiles que garantizaran la movilidad oportuna de sembradíos y cosechas.
Conceptos religiosos traídos desde Colombia promulgaban un gran respeto a la Madre Naturaleza (pacha mama) y deben haber inducido una conducta racional-ambiental, la cual impulsó el equilibrio hombre-naturaleza. En tal sentido, llevar a cabo actividades que dañen el ambiente de forma permanente, tal como grandes ciudades y su infraestructura, era una afrenta a los dioses. No así las calzadas, vínculo con villas cercanas de bajo impacto ambiental.
Para culminar este concepto refiero una cita trascendente (Quesada 1980: 212, 215): podemos decir que las características ecológicas condicionan una técnica arquitectónica propia, resistente a las inclemencias del tiempo, con adecuado equilibrio térmico y fácilmente renovables. El ecodesarrollo del complejo en cuestión[12] recreó su mundo social, económico y político y lo condicionó a sus propias creaciones e invenciones, al tiempo que refinó la herencia cultural que traía de su patria nativa[13]....

Calzadas: ambiente vs  cultura personal

El ser humano con sus vivencias, creencias, actitudes y sentimientos, es la base en que descansa  la cultura y el ser de una sociedad. Por ello si indagamos esta realidad, podríamos entender su comportamiento social y con ello su tecnología.

- olvidemos el neón de las ciudades, el ruido de los autos y de la pantalla de la televisión. Situémonos en aquel contexto prístino, prestemos atención al murmullo del río, al canto del yigüirro y a la luz de la luna sobre el bosque... así encontramos a un hombre y a una mujer en un ecosistema donde....-:

Las condiciones ambientales durante el día son tan favorables que no limitan la actividad humana. La variación estacional de temperatura alcanza 4°C, variación menor que la existente entre el día y la noche de 8°C. Por ello cosechaban sus alimentos frescos cada día sin necesidad de almacenarlos: yuca, pejibaye, tiquizque, maíz, frijoles, pescado, armadillo, paloma; pues el clima es tan benévolo que sabido es mañana no hará ni frío ni calor; y si llueve por la tarde la mañana estará pletórica de sol.
La densa red hídrica proveía agua suficiente todo el año. No hacían falta acueductos u obras de ingeniería imponentes para tener el agua en las ciudades. Por el contrario las ciudades estaban a la orilla del río. La sequía era relativa pues siempre los ríos mantenían un caudal mínimo.
Ríos, riachuelos y las extensas playas propias de un istmo de tan solo 200km de ancho, permitían un contacto diario con el agua cristalina, la cual invitaba a refrescarse varias veces al día y a hacer del río lugar de reunión diario[14].
En un clima cuya temperatura oscila entre 18°C y 30°C no es preciso arroparse. Por ello el vestido no debió ser importante entre el común de las gentes y no representó una barrera para una comunicación abierta entre personas.
Así el ecosistema y las condiciones ambientales favorecen la necesidad del individuo por intercambiar productos, conocer el mundo exterior, obtener ventajas para su familia, disfrutar el ambiente que no impone limitaciones. Por ello la calzada surge como la obra monumental de ingeniería del indígena, la cual le permite al individuo comunicarse desde su microcultura y microambiente hacia el exterior. Esta se convierte en un medio tecnológico que le permite trascender su entorno, lograr una visión cosmopolita del mundo que le rodea y con ello, acrecentar su cultura. Como resultado siglos después coinciden investigadores en establecer la mezcla de culturas indígenas como un elemento común en nuestro territorio.

Calzadas: descripción de la obra

Existen varias referencias a la red vial precolombina.
o  Quesada (1980) describe un complejo residencial de 85ha debidamente entrelazado en su red vial con los principales centros culturales  de la época. A saber: la zona de volcanes en la Cordillera Volcánica Central, el Lago de Nicaragua que los lleva a las culturas aledañas a los volcanes en su interior (especialmente Solentiname, citado por Vásquez  de Coronado) y el río San Juan, puerta de entrada a las culturas del mar Caribe.
o  Stone (1966:22, citada por Quesada, 1980:194) identifica varias calzadas que tienen hasta 7 metros de ancho, enterradas un metro o más, con bordes del mismo material.
o  Ibarra (2003:43) dibuja la red vial precolombina e incorpora el detalle establecido por Stone y Quesada. 
o  Sheets (2004) describe algunas calzadas en la región del Volcán Arenal.
 El Cuadro 1 resume y cuantifica la información precedente.
Cuadro 1
Principales calzadas referidas históricamente
En cada caso cito la fuente original. Entre paréntesis la referencia del trabajo comprensivo de Ibarra.


Nombre/lugares que atraviesa
Longitud aproximada (km)(*)
Características técnicas
Región geográfica
Según Fernández, 1883



1. Remonta río Chirripó, desde llanuras del Caribe hasta Talamanca (Stgo. Talamanca-Ara)
45+10%=49.50
Gradería esculpida en la roca
Caribe Central
2. Santiago de Talamanca – Cartago (Stgo. Talamanca- Aoyaque- Atirro- Cartago)
160.5+10%=176.55
Hitos de piedra marcadores de distancia. Vía bifurcada en dos calzadas
Caribe Central
3. Changuinola-río Estrella (Arariba-Terbi)
105+5%=110.25

Caribe sur, incluyendo nor-este de Panamá
4. Pacaca-Quepos (idem)
67.5+15%=77.62

Pacífico Central
5. Camino Sutumbara: Cartago – Atirro (idem)
Incluido

Cordillera Volcánica Central
Según Stone, 1966.



6. Turrialba- volcán Irazú – llanuras de San Carlos (Turrialba- Cartago- Barva- Cutris- Río San Carlos)
148.5+10%=163.35
7 m. ancho, 1m. bajo tierra, tiestos,
Caribe central, Cordillera Volcánica Central, Caribe Norte.
Según Quesada, 1980




7. Piedades Norte de San Ramón

Sitio
Oeste del Valle Central, sobre Cordillera Volcánica Central.
8. Tronadora, Tilarán

Sitio
Cordillera Volcánica de Guanacaste.
9. Pejivalle, Cartago.

Sitio. Gira al norte
Cordillera Volcánica Central
10. Cot, Pacayas, Aquiares (Cartago- Turrialba)
Incluido
Gira al noreste
Cordillera Volcánica Central
11. Guayabo, Pascua, Huacas, Chitaría
20+15%=23
Gira al noreste. De 4 a 7 m. de ancho. Actualmente está revestido por grava y es de uso comunitario. Su  trazado es ingenioso.
Llanuras Caribe Central
12. De Sitio Cutris hacia volcanes de la Cordillera Volcánica Central
Incluido
Rumbo sur. 20 m. de ancho.
Llanuras del Caribe Norte hacia Cordillera Volcánica Central
13. De Sitio Cutris hacia lago de Nicaragua
Incluido
Rumbo noroeste. 20 m. de ancho
Llanuras Caribe Norte hacia lago Nicaragua
14. Del Sitio Cutris hacia río San Juan (Toro- Tori)
63+5%=69.3
Rumbo norte. 20 m. ancho.
Llanuras Caribe Norte hacia costa Caribe
15. Burío, Las Mercedes, Guápiles
40+5%=42

Llanuras Caribe Central
Según Sheets, 2004



16. Faldas del Volcán Arenal
12
Se extienden hacia el este y el oeste
Cordillera Volcánica de Guanacaste
Según Ibarra, 2003



17. La Virgen (C.R. Colonial)-Puerto Jesús
157.5+5%=165.37
Enlace con Nicaraos
Pacífico Norte
18. Chomes- Pacaca
82.5+7%=88.27
Ascenso al Valle Central
Pacífico Central
19. Quepo- Boruca
67.5+5%=70.87

Pacífico Sur
20. Boruca- Xarixaba (C.R. Colonial)
87+5%=91.35

Pacífico Sur
21. Pacaca- Cartago
45+15%=51.75

Valle Central Este
22. Turrialba- Matina
54+5%=56.70

Caribe Central
23. Matina- Chirripó
46.5+5%=48.82

Caribe Central
24.Chirripó- Atirro
36+5%=37.80

Caribe Central
25. Terbi- Arariba
97.5+5%=102.37

Caribe Sur
26. Santiago Talamanca- Sixaola
30+5%=31.50

Caribe Sur
27. Santiago Talamanca- Uatsi
30+5%=31.50

Caribe Sur
28. Atirro- Matina
45+5%=47.25

Caribe Central
29. Arariba- Xarixaba (C.R. Colonial)
180+5%=198

Frontera Panamá
TOTAL
1745.12 km


(*)La longitud se calculó con base a un trazado hecho sobre el Mapa 7 de Ibarra (2003) debidamente ampliado, incorporando el factor de sinuosidad indicado. Este expresa una adición por variaciones en la vertical. El valor obtenido se considera una medición por efecto más que por exceso.

Como resultado se obtiene un total de 1745km±7% de calzadas conocidas, así como una distribución geográfica inhomogénea, con énfasis en el Caribe Central y en los alrededores del Valle del Guarco y de los volcanes Turrialba e Irazú..
La distribución espacial de las calzadas permite concluir su intención por unir las bases de los volcanes. Estos constituyen nodos viales y sin duda, lugares importantes para los pueblos indígenas.
Alrededor del Volcán Turrialba se halla la mayor concentración de calzadas, lo cual indica una gran actividad humana en la región. De hecho dentro de la logística del transporte precolombino, constituye el centro de comunicación vial y posiblemente la vía obligada para el intercambio comercial con los  pueblos caribeños, colombianos y  mexicanos. 

Calzadas: el recurso humano

Construir esta red vial requería de un recurso humano cuantioso y calificado. Por ello es preciso cualificar la mano de obra disponible con base en una planificación vial detallada, la cual incluya la lógica metodológica, la capacidad humana del hombre del siglo XV y la tecnología de la época.
Dado lo especializado del tema, en el ANEXO 1 se presenta este cálculo utilizando dos modelos de calzada referidos por varios autores y que representan alternativas diferentes de desarrollo tecnológico, pues los diseños y materiales utilizados difieren entre si. A saber: Cutris y Guayabo.
Para construir una red vial con la tecnología de la época, los obreros requerían un mínimo de 5 años en cada villa promedio. Se puede suponer razonable la estimación, pues cada camino requiere además de constante mantenimiento por los mismos obreros, considerando su construcción rústica.
Del análisis hecho, resulta que para construir una obra de ingeniería como esta en un tiempo razonable, la cantidad de obreros es del orden de tres mil y seis mil respectivamente.
Quirós (2004) propone que en Costa Rica Precolombina existían 54 villas indígenas, lo cual indica que cada villa tenía un espacio vital de unos 945km2. O sea, su microcultura se desarrollaba en un ecosistema de unos 31 km. de diámetro.
Por otro lado, si se calcula del total de los 1745km de calzadas cuanto corresponde a cada villa, el cociente da 32km, una cifra que termina de armonizar el panorama expuesto.
No obstante, una red de calzadas razonable para un cacicazgo bien desarrollado como el Guarco, Garabito, Boruca, Turucaca o Nicoya; debiera tener una extensión de unos 100 km, lo cual equivale a la medida de la periferia del ecosistema promedio. Este esfuerzo humano les permitía contar con una red vecinal de caminos para fomentar el comercio y la visita a otras villas, así como acceso a lugares sagrados y áreas productivas de agricultura.

Los modelos tecnológicos analizados para la construcción de calzadas, establecen requerimientos de mano de obra diferentes. Un análisis de los criterios e información sobre la ocupación social en las villas, expresados por autores como Quesada (1980), Ferrero (2001) y Sheets (2004), permite razonablemente establecer que el 15% de la población corresponde al sector productivo de los constructores, lo cual a su vez permite cuantificar la población total y la de otros sectores sociales, según su importancia y función social. Esto es, a través de un proceso de inducción matemático si se conoce una parte pequeña de la estructura social, se puede calcular la restante. El Cuadro 2 presenta el análisis socio-numérico.
Cuadro 2.
Modelo de distribución de funciones sociales en una villa indígena,
de acuerdo a su capacidad para el desarrollo de obras civiles.
Sector social(*)
Labores (*)
Función primordial/ carácter social(**)
Proporción social (***)
Modelo tecnológico Cutris
Modelo tecnológico  Guayabo
Dirigencia cacical y sacerdotal
Establecer el orden, las jerarquías, las prioridades, la curación, la justicia, las obras civiles
Dirigir la villa/
Básico
1%
202
398
Agricultores
Preparar terrenos, sembrar dos veces al año, cuidar las huertas, cosechar, almacenar, construir las herramientas
Alimentar la villa/
Básico
20%
4049
7965
Constructores
Construir herramientas, construir casas propias y de los jefes, construir calzadas, acueductos, darle mantenimiento a las obras anualmente y durante emergencias naturales.
Dar confort a la villa/
Secundario

15%
3.037
(cifra de referencia para el  cálculo)
5.974
(cifra  de referencia para el cálculo)
Hogar
Cuidar los hijos, la casa, cocinar, construir los utensilios cocina, acarrear el agua, la leña, mantener el fuego, los alimentos, cuidar los animales domésticos
Dar alimento, cuidar y educar las nuevas generaciones/
Básico
30%
6074
11948
Cacería y pesca
Cazar animales salvajes, matar y pelar animales domésticos, construir herramientas de caza y pesca, recorrer grandes distancias y muchos días fuera de casa. 
Proporcionar la proteína a los habitantes/Secundario
15%
3037

5974

Guerreros
Vigilar la villa, los caminos, las familias, los obreros en sus tareas, los agricultores en sus huertas, acompañar a los cazadores, hacer la guerra a villas adversarias, hacer funciones de policía.
Proporcionar la seguridad a la villa/
Básico
15%
3037
5974
Viejos
Orientar a las nuevas generaciones
Transmitir la cultura de generación en generación/Secundario
4%
810
1593
7 sectores
TOTAL
TOTAL
100%
20.247 hab.
39.827hab.


TOTAL (****)
en 54 villas
1,093.320 hab.
2,150.640 hab.

(*) Esta clasificación y funciones responden a la información descrita por Quesada y Ferrero.
(**) El carácter social básico es aquel fundamental para la supervivencia de la villa, el cual  prevalece sobre otros. Caracteriza también a sociedades cacicales primarias. Las de carácter secundario solo aparecen en sociedades cacicales superiores.
(***)Se llega a esta cuantificación después de un análisis cuidadoso de las funciones sociales y de la estructura social vigente.
(****) Tomado de Quirós (2004).

 Si se compara el resultado anterior con el trabajo de Quirós (2004), se encuentra el mismo número total de habitantes obtenido por otro método diferente. Por lo tanto se puede concluir que el modelo Cutris de construir calzadas estaba más al alcance de los pobladores precolombinos, pues armoniza con los habitantes disponibles.
En contraposición, el llevar a cabo las mismas calzadas pero bajo el modelo tecnológico Guayabo, equivaldría a desatender funciones básicas de la villa; y con ello poner en peligro el equilibrio social. Salvo que intervengan procesos de esclavitud que hubiesen proporcionado mano de obra abundante.  Por tal motivo se puede concluir que la tecnología Guayabo se aplicó solo a calzadas principales de acceso a los poblados, o en caminos correspondientes a pueblos numerosos o fuertes militarmente.
Desde otra perspectiva, si se acude al criterio de otros autores que proponen niveles menores de población amerindígena, se obtienen resultados interesantes. Veamos:
 Cuadro 3.
Población precolombina según varios autores
y su correlación con la capacidad tecnológica para la construcción de calzadas.

Fuente de información 
Cantidad de amerindios
Total de obreros (15%)
Obreros disponibles por villa
Tiempo (días) para construir 10 km de calzadas
Tiempo útil disponible real (equivalente en años)
Población total por villa(*)
Densidad media de habitantes
(hab/km2)
 Quirós (2004)
1,000.000
150.000
2778
219
1 año 1 mes
18519
20
Ferrero (2001: 66)
350.000
52.500
972
625
3 años 1 mes
6481
7
Fernández de Oviedo(1970,IV:385)
400.000
60.000
1111
547
2 años 9 meses
7407
8
(*) Utilizando proporciones numéricas precedentes.

 De este Cuadro concluimos que si la población total de amerindígenas solo llegaba a 400.000 habitantes, no había capacidad para haber construido la red de calzadas. Pues una población por villa de 6.000 o 7.000 personas, eran incapaces de emprender una tarea tecnológica tan ardua para su grupo humano. De ser así, se produciría un desgaste social que hubiese terminado por extinguir la obra o la villa. Dicho en otros términos, con una densidad de habitantes del orden de 7 a 8 hab/km2, la sociedad no habría alcanzado la masa crítica para establecer una división de funciones sociales que le hubiese permitido llevar a cabo una tarea de esta naturaleza, lo cual coincide con Sheets (2004). 
Este resultado concuerda con lo expresado por Quesada (1980: 212): la existencia de una red de calzadas como la descrita no se concibe sin una constelación urbana previa. Los caminos se construyen para comunicar poblaciones y serán tanto más anchos y bien construidos cuanto mayor sea la aldea, villa, ciudad o metrópoli a la cual sirvan....

 Conclusiones

1.      Las calzadas son la muestra masiva del desarrollo tecnológico de los habitantes precolombinos, por su extensión, importancia social y características. Tal obra solo pudo haber sido construida por un grupo social con una adecuada subdivisión de funciones y bajo un liderazgo fuerte.
2.      La longitud de las calzadas alcanza 1745 kilómetros, distancia que corresponde a una parte del total, pues como se ha sostenido por varios autores la extracción de piedras, el asfaltado y la demolición contemporánea dañaron esta infraestructura y dejaron en el olvido buen número de calzadas.
3.      Más que la construcción de cerámica y metates, la gran obra arquitectónica de los amerindios fue la red de calzadas. El análisis de la génesis de esta obra tecnológica, permite a su vez identificar rasgos de la composición, la complejidad y la estructura social de aquella cultura.
4.      La distribución geográfica de las calzadas, indica que la región de mayor tráfico continental se ubica en las vecindades del Volcán Turrialba.
5.      Un fuerte tráfico humano se evidencia desde el Pacífico y el Caribe Norte, hacia el Caribe Sur atravesando por el paso de montaña que conduce desde el Valle del Guarco hasta la planicie del actual cantón de Turrialba.
6.      Si el ambiente marcó el paso al desarrollo cultural del indígena, las calzadas expresan el mejor dominio del hombre sobre la naturaleza, su obra tecnológica más prolífica, la cual ha sido ignorada en su magnitud, significado y consecuencias sociales.
7.      Desenredar la madeja de calzadas bien puede conducir a conocer mejor el manejo del ambiente por aquellas culturas, lo mítico y el simbolismo de los volcanes, la realidad del comercio y los lazos culturales con culturas exógenas.
  Anexo 1

Cálculo de la mano de obra indígena para la construcción de calzadas

Calzada tipo Sitio Cutris

La Fig. 3 presenta una sección típica de estructura de la calzada utilizada en el sitio Cutris, con una profundidad media de 60cm y un ancho de 7 metros (Stone, 1966; Quesada, 1980).






 Fig. 3. Sección de una calzada similar al Sitio Cutris. La dimensión es de 1 metro de largo, 7 metros de ancho y 60cm. de profundidad. La piedra usada es canto rodado que proviene de ríos cercanos, con diámetro medio de 15x25cm. y peso medio de 5kg. El agregado es arcilla, arena de río o una mezcla de ambas.

Considerando las dimensiones referidas, un metro lineal de construcción es equivalente a colocar  448 piedras ordenadas, las cuales ocupan un volumen de 0.187m3, lo cual requiere de 3.899m3 de agregado en medio de ellas. 
Para estimar la mano de obra requerida, se parte del hecho de que no se utilizaba maquinaria de ningún tipo, no se usaba la rueda y todo el material era acarreado a mano y utilizando la fuerza humana.
Los instrumentos consistían en sacos de algodón y bejuco para acarrear materiales: chicubites; así como hachas y cuchillos rústicos para remover piedras, malezas y troncos.
Para el acarreo de piedra se supone cada hombre transporta 8 piedras por viaje, o sea 40kg.
Para el acarreo de agregado se supone cada hombre transporta un saco a la vez de 40kg. Cada metro cúbico equivale a 20 sacos, de dimensiones 40x40cm. Por ello se requieren 78 sacos de agregado por cada metro lineal de avance de obra.
4 hombres son suficientes para preparar el terreno por día.
Para la construcción misma, se requiere colocar el agregado, la piedra y hacer una labor que requiere de mayor técnica personal. Aquí utilizo la relación de operarios que levantan muros de piedra en las haciendas del Golfo de Fonseca actualmente, cuya labor es idéntica a los indígenas pues solo utilizan manos y palancas de madera. Allá 2 hombres levantan un muro de 1.50mx0.81mx40m de largo, en 10 días. Lo cual equivale a 2.4m3 por hombre por día.
Cuadro 4.
Demanda de mano de obra por cada metro lineal de construcción por día. Calzada tipo Cutris.
Labor
Distancia media a la fuente del material
Número de acarreos diarios
 Unidades por día
Total de material
Hombres por día de trabajo
por c/metro lineal construido
Acarreo piedra
10 km.
3
24
448 piedras
18.66
Acarreo de agregado
10 km.
3
3
78 sacos
26
Zanjeo y remoción de obstáculos
0
-
-
4.2m3
4
Construcción
-
-
-
4.2m3
10.08
Dirección y supervisión
-
-
-

2



Total

60.74

Del resultado anterior se infiere que para construir 100 metros de calzada, se ocupan 6074 obreros por día; o bien se construyen 50 metros por día con 3037 obreros. Esta cuadrilla construiría una calzada de 10km de largo en 200 días laborales, o sea, un año calendario de trabajo. Cifra razonable para aquella cultura, considerando condiciones ambientales, días festivos, guerras y ferias. 

 Calzada tipo Sitio Guayabo

 La dimensión es 120cm de profundidad y supondremos las demás dimensiones iguales.  La piedra usada es canto rodado, con diámetros diferenciados de 60cm, 30cm y 15cm con un peso medio de 20kg. El agregado es arcilla, arena de río o una mezcla de ambas.
1 metro lineal de construcción equivale a colocar 896 piedras ordenadas, las cuales ocupan un volumen de 0.374m3, lo cual requiere de 7.798m3 de agregado en medio de ellas. 
Para el acarreo de piedra se supone cada hombre transporta 2, 8 ó 16 piedras por viaje, o sea un equivalente a 40kg al hombro en una caminata de 10km de largo; entre veredas, ríos y barro.
Para el acarreo de agregado se supone que cada hombre transporta un saco a la vez, de 40kg. Cada metro cúbico equivale a 20 sacos de 40x40cm. Por ello se requieren 156 sacos de agregado por cada metro lineal de avance de obra.

Cuadro 5.
Demanda de mano de obra por cada metro lineal de construcción por día, calzada tipo Guayabo.

Labor
Distancia media a la fuente del material
Hombres por día de trabajo por c/metro lineal construido
Acarreo piedra
10 km.
37.32
Acarreo de agregado
10
52
Zanjeo y remoción de obstáculos
0
8
Construcción
-
20.16
Dirección y supervisión
-
2

Total
119.48

Del resultado total se deduce que para construir 50 metros de calzada por día, se ocupan 5.974 obreros. Esta cuadrilla construiría una calzada de 10km de largo en 200 días laborales, o sea, un año calendario de trabajo. 

Referencias 


1.      Arnold, J. E. 1998. Archeological Remote Sensing. En página Web: NASA\Remote Sensing as used for archeological research.htm (jim.arnold@msfc.nasa.gov)

2.      Corrales Ulloa, Francisco. 2002. Los Primeros Costarricenses. Museo Nacional de Costa Rica. 85 p.
3.      Ferrero-Acosta, Luis. 2001. Entre el pasado y el futuro. Editorial Costa Rica. 248p.
4.      Ibarra, E. 2003. Las Sociedades Cacicales De Costa Rica. Editorial de la Universidad de Costa Rica, San José, Costa Rica. 248p.
5.      Quesada López-Calleja, Ricardo. 1980. Costa Rica la Frontera Sur de Mesoamérica. ICT. 288p.
6.      Quintanilla, I. Y A. Dadilla. 2001. El impacto de los fenómenos naturales sobre los yacimientos arqueológicos de la llanura aluvial del delta del Diquís, Costa Rica. Revista Vínculos: Vol. 26.  Museo Nacional de Costa Rica.
7.      Quirós, G.E. y Frank Müller Karger. 1999. View of ring dynamics in the Nor-Eastern Tropical Pacific as seen in CZCS and AVHRR imagery. Geofísica internacional. IPGH. México. Vol II.
8.      Quirós, G.E. 2004. Cuantificación y aniquilamiento de la población amerindígena en Costa Rica. Sometida a Revista Vínculos, Museo Nacional de Costa Rica.
9.      Quirós, G.E. 2004, b. Las esferas y glifos del Valle de Diquís: una muestra del desarrollo tecnológico alcanzado por los amerindios de Costa Rica. Sometida a Revista Vínculos, Museo Nacional de Costa Rica.
10.  Sheets, P. 2004. Prehistoric Footpaths in Costa Rica. Project Summary. Comunicación personal.
11.  Stone, Doris. 1966. Introducción a la Arqueología de Costa Rica. Museo Nacional. San José. Costa Rica.

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2] En capas de poca profundidad: 1-3m, pues estos materiales atrapan mayor cantidad de energía térmica y la emiten de forma más intensa que las capas de  tierra cercanas (Arnold, 1998).
[3] El Ecuador Meteorológico oscila anualmente entre los 11° y los 3° de latitud norte, desde Colombia hasta Costa Rica (Quirós, 1999).
[4] Observado por Vásquez de Coronado, 1563.
[5] Entre ellos: Quesada, 1980; Ferrero, 2001.
[6] El autor nació y creció en una comunidad pseudo rural de Costa Rica. De 1997 al año 2000 trabajó para la CCAD, residiendo por tres años en la cuenca del Golfo de Fonseca en un proyecto de desarrollo rural en la costa. Durante esta fase tuvo un estrecho contacto con comunidades rurales dispersas, las cuales no cuentan con electricidad, ni agua potable, ni servicios públicos, ni tracción motora.
[7] Tales como algunos desastres naturales modernos en la Región: los terremotos de Nicoya (1950), Nicaragua (1974), Bocas del Toro (1992).
[8] Por ejemplo el impacto de un huracán escala 5 como Mitch (1999) sobre la región hace 1000 años.
[9] Tal como expresa Ferrero, 2001: una cultura también es un ajuste a otras culturas de su medio, a una parte superorgánica de su ambiente. Por lo tanto, el principio que todas las culturales se caracterizan por cambios continuos, definitivamente tiene un significado profundo.
[10] Costumbre que prevalece hoy en la zona rural costera del Golfo de Fonseca, expresado como las vigilias, una actividad que reúne a las comarcas vecinas (40km. a la redonda) alrededor de motivos religiosos, pero donde se consume licor, se llevan guitarras, se canta; pero sobretodo, se narran los últimos hechos y se lucen las mejores galas
[11] Tal como se observa en las actividades agrícola de subsistencia en el norte de Nicaragua y sur de Honduras.
[12] Los Chorotegas
[13] Trata de la herencia maya , olmeca y azteca.
[14] Tal como sucedía en Costa Rica en los años 50´s y sucede hoy en la zona rural costera del Golfo de Fonseca

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